Mario Vargas Llosaen City College of New York

Inti: Revista de literatura hispánica, Dec 2010

By Beatriz Carolina Peña, Published on 04/01/10

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Mario Vargas Llosaen City College of New York

Beatriz Carolina Peña Queens College (CUNY) - ¿Cómo se honra a un escritor muy galardonado después de saberse que recibirá el Premio Nobel de Literatura 2010? Se le premia con el máximo honor a la disposición del oferente. The City College of New York le otorgó a Mario Vargas Llosa el título de Doctor of Letters, honoris causa, el 18 de noviembre de 2010 en el Great Hall, el salón de actos, enorme y elegante, de Shepard Hall. The City College, “la Harvard de los pobres”, como se ha conocido tradicionalmente, es la institución más antigua de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Se encuentra ubicada en Hamilton Heights, en Harlem, en el condado de Manhattan. La población de Hamilton Heights es, predominantemente, de origen dominicano. La cifra de alumnos hispanos en City College es también muy alta. Por lo tanto, el concederle el título de Doctor of Letters, honoris causa, a Mario Vargas Llosa resultaba no solo otro galardón para el homenajeado, sino también un acto de reconocimiento del orgullo de los alumnos hispanohablantes y de la comunidad predominantemente hispana de Hamilton Heights que, apenas poco más de un mes antes, se habían enterado por las noticias de que el escritor peruano había obtenido el premio más prestigioso de las letras mundiales. Además, Vargas Llosa, al recibir la buena nueva del Nobel, se encontraba viviendo en la misma isla de Manhattan. El acto para otorgarle el título a Mario Vargas Llosa estaba pautado para las 5:30 p.m., pero ya desde antes de las 2:00 de la tarde de ese jueves los asistentes comenzaron a llegar con la esperanza de asegurarse un puesto entre las primeras filas. Para el desconsuelo de los tempraneros, más o menos las primeras diez filas de sillas estaban reservadas de lado a lado. Así, debieron conformarse con los puestos más cercanos a los de los privilegiados, quienes llegarían tres horas más tarde con la tranquilidad de quien goza de asiento estratégico y seguro. La visibilidad era esencial y la exigían además las cámaras fotográficas y pequeñas filmadoras que muchos llevaban consigo. Emocionados y esperanzados, todos deseaban capturar la imagen de la personalidad que los convocaba. El desfile de las autoridades académicas hizo su entrada en el Great Hall a las 5:43 p.m. Pasó vistoso de ropajes e insignias por el medio del auditorio entre las dos secciones de asientos. De último en la procesión se aproximaba al escenario Mario Vargas Llosa. El público se incorporó y aplaudió efusivamente cuando el escritor hizo su entrada al salón. Después de que los miembros de la procesión se colocaron en sus lugares en el escenario y con los espectadores todavía en pie, hubo una interpretación de America, The Beautiful, acompañada con el piano. El Honorable Charles Shorter, Miembro del Consejo deAdministración (Trustee) de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), fue el encargado de darle la bienvenida a Mario Vargas Llosa. Allan H. Dobrin, Vice Rector Ejecutivo y Director Principal de Operaciones de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), expuso un poco de la historia de The City College of New York. Entre los hechos más pertinentes, destacó que nueve egresados de City College habían sido galardonados con el Premio Nobel y que esta cifra de ganadores constituía la más alta asociada a una institución pública de educación superior en el mundo. El Dr. Daniel E. Lemons, Preboste de The City College of New York, tomó luego la palabra para presentar a la Dra. Lisa Staiano-Coico, rectora de la universidad, a quien le correspondía otorgar el título a Mario Vargas Llosa. La rectora de The City College of New York tomó el podio y pronunció el siguiente discurso: "Mario Vargas Llosa, conocido por décadas como uno de los mejores novelistas contemporáneos de Latinoamérica, su selección reciente como ganador del Premio Nobel de Literatura del 2010 le asegura para siempre un lugar en el templo de los grandes escritores. En verdad, usted es lo que la crítica y escritora del New York Times, Michiko Kukatani denomina “un ave cada vez más extraña”, un hombre de letras en todos los sentidos que ha escrito crítica, periodismo, poesía, obras de teatro y ficción; pero sus logros más sobresalientes son sus novelas, que ya alcanzan dieciocho con la última, El sueño del celta, una obra sobre un diplomático anglo-irlandés, defensor pionero de los derechos humanos, la cual acaba de ser publicada en español este mes. Desde la publicación de La ciudad y los perros en 1963, usted ha sido celebrado como un atrevido innovador de estilo. Sin importar qué tan diferentes sean sus novelas en forma, desde el diálogo al estilo de Joyce sobre la historia del Perú que conforma Conversación en la catedral hasta el comprometido retrato postmodernista de la tía Julia en La tía Julia y el escribidor, desde la dramática historia narrativa del despótico gobierno de Trujillo en La fiesta del Chivo hasta el suspenso creado en Travesuras de la niña mala, sus novelas lo presentan, por encima de todo, como un gran contador de historias, capaz de renovar los grandes temas de la literatura." Nacido en una familia de clase media en Arequipa, Perú, en 1936, su obra está naturalmente influenciada por sus experiencias propias en su país, pero los temas que trata son universales. El Comité del Nobel cita su ‘cartografía de las estructuras del poder’ y sus ‘afiladas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo’, pero la suma completa de su obra celebra el ansia humana de libertad política, social y creativa, y las posibilidades liberadoras encontradas en el arte y en la imaginación. Su fascinación con la tiranía, el monstruo que solo los seres humanos son capaces de crear, se ancla en su llamado poderoso a la resistencia. Usted siempre ha sentido que el escritor tiene responsabilidad social; no solo como escritor, sino como figura política que hace veinte años fue candidato a la presidencia de Perú. Usted ha sido igualmente crítico de Fidel Castro y del conservador hombre fuerte del Perú, Alberto Fujimori, con lo que ha abogado por un humanismo universal. Visto alguna vez en el pasado como una figura nacional más polarizada, usted es ahora respetado universalmente como la conciencia moral de su país y el intelectual más influyente de Latinoamérica. Por sus contribuciones excepcionales a través de la literatura a nuestro entendimiento de las peores y mejores posibilidades del ser humano, The City College of New York se honra en otorgarle el Doctorate of Letters, honoris causa: "Mario Vargas Llosa, por la autoridad otorgada en mí por el Consejo de Administración de The City University of New York, le confiero el título de Doctor of Letters, honoris causa".1 Después de recibir el título, Mario Vargas Llosa se dirigió al público para agradecer la distinción: “Señora rectora de The City College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, distinguidas autoridades de la universidad, estimados embajadores, profesores, estudiantes, damas y caballeros, queridos amigos: Estoy profundamente agradecido a esta prestigiosa universidad por honrarme con este título. Conozco el rol importantísimo que The City College ha tenido en los campos intelectuales, científicos y sociales desde su creación a mediados del siglo XIX, y recibo este honor con modestia, con emoción, y no como un homenaje, sino como una responsabilidad que se me ha asignado. Y puedo asegurarles que haré cualquier cosa que pueda para no defraudarlos”. A las seis de la tarde, luego de sus palabras de gratitud, Mario Vargas Llosa pasó a dar su conferencia magistral titulada “The Return of the Monsters” (“El regreso de los monstruos”). El discurso advierte sobre los peligros del terrorismo, de las dictaduras y del genocidio en el mundo. También señala el engaño de las conciencias de quienes piensan que “los enemigos de la libertad provienen solo del Otro, de otras culturas y creencias” y que se consuelan con la idea de que la libertad florece y triunfa en las nuestras. Sin embargo, a juicio del escritor, estos no son los peores monstruos, sino el estallido de los nacionalismos y la reaparición en las sociedades occidentales de grupos racistas y xenófobos. Para que las sociedades democráticas existan debe haber movimientos y partidos políticos que representen las distintas tendencias ideológicas de la sociedad, aseveró el autor, pero también es esencial que la mayoría de esas diversas fuerzas políticas sustenten principios democráticos básicos. Argumentó que después de las dos guerras mundiales, en distintas sociedades libres existieron partidos revolucionarios que rechazaban los principios democráticos, pero que estos grupos nunca tuvieron suficiente fuerza para hacerse con el poder. Dio como ejemplo que en Italia, el Partido Comunista llegó a hacerse muy poderoso, pero que pese a que disfrutaba de cierta cuota de poder, nunca llegó a amenazar el sistema en sí. Después de la caída del Muro de Berlín, parecía imposible, continuó Vargas Llosa, que algo similar a esa pared divisoria volvería a surgir. No obstante, "la verdad es que Europa es hoy el escenario de un espectáculo inquietante: el resurgimiento de una derecha extremista, nacionalista, xenófoba que no cree en principios democráticos, y que ha hecho del rechazo al inmigrante, particularmente de los provenientes de países musulmanes, su lema". Estas ideas han sido exitosas particularmente con ciudadanos afectados por el desempleo y la crisis económica. Presentan al turco, al moro y al negro como el chivo expiatorio a quien se debe responsabilizar de los problemas económicos, del aumento de la criminalidad y, para completar, se les consideran sospechosos de alianzas terroristas. Los grupos políticos que esgrimen estas ideas han dejado de ser grupos minoritarios y en la actualidad han ganado tantos seguidores que compiten de igual a igual con partidos democráticos. Todavía peor, sostiene Vargas Llosa, muchos partidos de centro y de izquierda, para recapturar la simpatía de muchos votantes atraídos por esas ideas, “se han dejado contaminar por estas populistas ideologías antidemocráticas”. Mario Vargas Llosa instó a la audiencia a movilizarse contra el regreso de estos monstruos, a no hacer concesiones ante aquellos que representan en el presente la negación de todo lo que históricamente se ha hecho para superar el barbarismo y para que las sociedades desarrolladas prosperen y sean más humanas. Los logros conseguidos en Europa, especificó, son el fruto de luchas extensas contra el obscurantismo, el fanatismo, el prejuicio y la ignorancia y la recompensa de los sacrificios de innumerables pensadores, escritores, líderes políticos, líderes sindicales, miembros militantes de partidos políticos y los esfuerzos de la gente común. “Gracias a ese largo proceso, hay sociedades abiertas, derechos humanos, pluralismo político, libertad de prensa, libertad religiosa igualdad de género, laicismo y el rechazo de todas las formas de discriminación racial, religiosa o política”. El activismo en defensa de los principios de la libertad no debe ser únicamente una responsabilidad de los gobiernos, sino de todos los ciudadanos en general. También, Vargas Llosa, sin citar ejemplos concretos, llamó la atención sobre iniciativas que, disimuladas con argumentos como los del respeto por todas las culturas o de la solidaridad con los oprimidos, autoriza a algunos grupos a desobedecer la ley e introducen el racismo y la xenofobia. Instó a los intelectuales, los medios de comunicación, los científicos y a todos aquellos que puedan hacerse oír en la tribuna pública a combatir estos monstruos con firmeza y a encararlos con un “no triunfarán”. Mario Vargas Llosa señaló que no deseaba finalizar su discurso con una nota pesimista, porque ello no reflejaba su manera de pensar: “Aunque el escenario político del Occidente liberal y democrático me preocupa creo que, como en el pasado, todo lo que es saludable, idealista y generoso, y que tiene que ver con el amor por la libertad en el mundo occidental, a la larga reaccionará y prevalecerá sobre quienes desean que se acabe”. Vargas Llosa continuó su discurso con la historia curiosa, tierna y verdadera de Owen, un hipopótamo, y Mzee, una tortuga de 130 años. El 26 de diciembre de 2004, un tsunami causó un terrible desastre natural en Kenia. Una de las víctimas fue Owen, un bebé hipopótamo de unos trescientos kilos que perdió a su madre y el resto de su familia en el desastre. Owen, sin embargo, fue rescatado, vivo, agitado y lastimado, de unos arrecifes por trabajadores voluntarios de la Reserva Natural Lafarge, localizada en Mombasa. Como los hipopótamos son muy apegados a sus familias durante los cuatro primeros años de su existencia, Owen necesitaba una madre. Para esta función, seleccionó a una tortuga grande de 130 años que vivía en la reserva. La tortuga ejerció su papel maternal con gran diligencia y responsabilidad. Los animales nadaban, comían y dormían juntos y Owen se mostraba a su vez muy protector y celoso de su madre adoptiva. Para Mario Vargas Llosa, esta historia real, que dio la vuelta al mundo y causó perplejidad aun en quienes estudian la conducta animal, tiene un mensaje: “La historia de Owen y de su madre adoptiva tiene una moraleja, por supuesto. ¿No es una desgracia que dos animales pertenecientes a especies tan distintas como la de las tortugas y la de los hipopótamos puedan coexistir, relacionarse mutuamente y amarse uno al otro, mientras que los estúpidos bípedos humanos se matan unos a otros tan pronto como descubren, frecuentemente, diferencias insignificantes entre ellos? Si uno se detiene a considerar las guerras, los genocidios y las más sangrientas matanzas de los años recientes, descubrirá que las pasiones homicidas tras las tragedias colectivas bélicas ocurren dentro de comunidades muy próximas, entre hermanos de sangre, cuyas rivalidades provienen de distinciones en doctrinas religiosas, ideologías políticas o costumbres étnicas que son esotéricas para quienes no viven entre ellos”. Al término de su disertación a las 6:47 p.m., la rectora le agradeció a Mario Vargas Llosa su conferencia magistral y le dio las gracias a la Profesora Distinguida Raquel Chang-Rodríguez por haber hecho posible el otorgamiento del doctorado en letras al escritor. La procesión académica se reorganizó y marchó entre las dos grandes columnas de asientos, acompañada con las notas melodiosas de Pompa y circunstancia, de Sir Edward Elgar. El público se puso de pie al paso de Mario Vargas Llosa y algunos asistentes le lanzaron gritos de ¡Bravo! Los elementos vinculantes entre Mario Vargas Llosa y el auditorio se hicieron evidentes en las reacciones de la concurrencia cuando una de las autoridades universitarias que tomó la palabra mencionó que el Premio Nóbel de Literatura 2010 era de Perú y el público interrumpió para aplaudir, dijo que vivía en Manhattan y nuevamente la audiencia aplaudió, pero cuando aludió a que el escritor estaba enseñando en Princeton University apenas hubo aplausos. La hispanidad de Mario Vargas Llosa y su residencia temporal en la isla de Manhattan aproximaban al escritor a los asistentes al evento y a The City College of New York. NOTA 1 Las traducciones tanto del discurso de la Dra. Lisa Staiano-Coico como de las citas de la conferencia de Mario Vargas Llosa son mías.


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