Los delirios no son alteraciones primarias del pensamiento
Epistemología
Los delirios no son alteraciones primarias del pensamiento
filosofía de la mente y bioética
Los delirios no son alteraciones
primarias del pensamiento
Marco Fierro Urresta1
Resumen
Introducción: A los delirios se los define como creencias y se los evalúa en términos de verdad y falsedad; sin embargo, hay muchos problemas conceptuales, empíricos y pragmáticos
derivados de esta caracterización. Método: Se evalúan las creencias, los conocimientos y
las certezas de la imagen del mundo de Wittgenstein; las creencias religiosas; así como las
ideas políticas, éticas y estéticas, y se encuentra que los delirios son diferentes a todas ellas.
Para saber acerca de los delirios se examina el lenguaje utilizado para expresar en primera
persona lo que se experimenta de sí mismo y de las interacciones con los demás. No es el
lenguaje de la psicología como disciplina, que al fin al cabo es de tercera persona, sino frases, oraciones y narraciones que el sujeto emite y dan cuenta desde su punto de vista sobre
lo que percibe, siente y piensa. Conclusión: Los delirios no son creencias; son expresiones
verbales de experiencias anómalas relacionadas con percepciones somáticas, emociones
vinculadas a la interacción con otros seres humanos y emociones vinculadas con la manera
en que uno se encuentra en el mundo.
Palabras clave: delirio, emociones, percepción, pensamiento.
Title: Delusions are not Primary Alterations of Thought
Abstract
Introduction: Delusions are commonly defined as beliefs and are evaluated in terms of truth
and falsehood. However, there are many conceptual, empirical and pragmatic problems derived from this characterization Method: Beliefs, knowledge, and Wittgenstein’s certainties
of a world-picture, religious beliefs, and political, ethical, and esthetic ideas were evaluated,
finding that delusions are different from all of these. To understand what delusions are,
the language used to express in first-person what we experience of ourselves and during
interactions with others is examined. It is not the language of psychology as a discipline
which is, after all, in the third-person, but phrases, sentences and narratives uttered by a
subject that renders his view of what he perceives, feels and thinks. Conclusion: Delusions
are not beliefs. They are verbal expressions of anomalous experiences connected to somatic
perceptions, emotions related to interactions with other human beings, and emotions related
to the manner in which we are in the world.
Key words: Delusion, emotions, perception, thinking.
1
Médico psiquiatra. Profesor de psiquiatría. Departamento de psiquiatría. Universidad
del Rosario. Bogotá, Colombia.
Rev. Colomb. Psiquiat., vol. 38 / No. 4 / 2009
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Fierro M.
La aparición de nuevas
creencias
No es extraño para nadie encontrar que día a día tiene nuevas
creencias. Algunas de ellas es posible rastrearlas fácilmente hasta su
comienzo en el tiempo, e incluso,
precisar uno o varios hechos que
les dieron origen. Si una persona
tiene dolor e inflamación en un
dedo del pie y un médico le informa
que se trata de artritis gotosa cuya
etiología involucra un problema en
el metabolismo del ácido úrico, se
puede afirmar que en ese preciso
momento ella adquirió una nueva
creencia acerca de las molestias
experimentadas en su cuerpo. Si
después de leer un libro de historia
alguien se entera de que Adolf Hitler
no nació en Alemania, sino en Austria, se puede fijar el comienzo de esa
creencia en dicho instante. Algunas
veces el surgimiento puede ser súbito
y acompañado de un gran impacto
emocional. Por ejemplo, si un hombre
se da cuenta de que su esposa le es
sexualmente infiel, la valoración que
de ella tenía se modifica y empieza a
creer que no es confiable.
En ocasiones, las nuevas creencias corresponden a una inferencia
posterior a la puesta en marcha del
pensamiento, a una conclusión,
tal como sucede cuando se intenta
resolver un problema y, después
de considerar diversos caminos, se
encuentra una solución. Precisar
el momento inicial no siempre es
fácil. Si a un aficionado al fútbol le
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preguntan cuándo comenzó a pensar que el mejor fútbol del mundo
se practica en la liga española es
posible que no ubique una fecha
precisa en el tiempo; quizá sólo
pueda admitir que en la actualidad
y, aproximadamente, en los últimos
tres o cuatro años lo ha creído así
y lo ha expresado en más de una
ocasión. Otras creencias surgen
paulatinamente, después de un
proceso de observación y análisis de
objetos o hechos, como ocurre con
las descripciones y explicaciones
de un antropólogo acerca del comportamiento de un grupo social tras
haber vivido dentro de éste.
Más adelante se presentan argumentos contrarios a la noción de
que los delirios son creencias, pero
por ahora se los tratará como tales,
con el fin de facilitar la discusión.
Hay, entonces, diversas fuentes
de origen de las nuevas creencias.
Pero, ¿de dónde salen creencias típicamente delirantes como la de que
alguien ha insertado pensamientos
en la mente o que el estómago se
cerró y no puede recibir más alimentos? Es difícil encontrar una
situación cotidiana que las genere.
Es como si, de un momento a otro,
una nueva creencia apareciera de
la nada. ¿Se podría postular que
por mecanismos desconocidos el
pensamiento se afecta primariamente en su contenido y nuevas
creencias irrumpen con una fuerza
inusitada?
En psiquiatría clínica se conoce
que algo parecido sucede con las
Rev. Colomb. Psiquiat., vol. 38 / No. 4 / 2009
Los delirios no son alteraciones primarias del pensamiento
ideas obsesivas. Estas incursionan
de manera súbita en el curso del
pensamiento, pero, por lo general,
en contextos específicos. Por ejemplo, las ideas de contaminación
surgen cuando se debe tocar una
puerta, un pasamano, una chapa,
un billete o algún otro objeto que
previamente haya podido estar en
contacto con alguien más. Inmediatamente asoman a la mente las
ideas de ensuciarse o contaminarse,
seguidas por las conductas compulsivas de lavarse repetidamente
las manos.
Sin embargo, hay algunas diferencias notorias entre las ideas
obsesivas y las delirantes. En las
primeras la persona se percata del
momento en que aparecen, pues se
atraviesan e imponen en el curso
del pensamiento; tanto, que llevan
al afectado a enfocar la atención en
sus propios contenidos mentales.
Su presencia ocasiona incomodidad o ansiedad, ya que las ideas
son claramente identificadas como
extrañas y diferentes de la manera
de pensar acostumbrada. Además, mediante conductas rituales
—como el lavado de las manos— se
intenta apaciguarlas, así sea temporalmente. Las ideas obsesivas son
experimentadas como pensamientos indeseables, molestos, por lo
general desligados del resto de las
creencias y deseos propios, como si
fueran pedazos sueltos y sin ningún
vínculo con la red de creencias; tanto, que el mismo afectado los suele
calificar como irracionales, debido
a que no encuentra ninguna razón
capaz de justificarlos.
En las ideas o creencias delirantes, en cambi (...truncated)