Prevención de la carencia afectiva crónica: nuevos paradigmas en el modelo de familia de acogida temporal
artículo de Revisión
Prevención de la carencia afectiva crónica: nuevos
paradigmas en el modelo de familia de acogida temporal
Preventing chronic emotional deprivation: new paradigms in
the foster family model
Eduardo Jaar H.1 y Mariana Córdova V.2,a
In Chile, most of infants whose biological family is not able to offer them a proper care are
referred to a national child protection system and are early institutionalized. During their stay
in the hospital and into childcare institution these infants lack of an exclusive and stable affect
figure. This situation jeopardizes the child proper neurologic, affective and social development,
commonly resulting in Chronic Emotional Deprivation. In this article the authors show a concise
review of this concept and propose a novel foster family program, in an attempt to prevent and
mitigate the occurrence of this disorder. The proposed program offers psychotherapeutic support
and is based on the existence of a foster family having a one-time-only experience with exclusive
dedication to just one child. This temporary family does not receive economic retribution and has
the possibility to maintain contact with the child after his incorporation to a definitive family.
The theoretical differences of the proposed program with the currently ongoing programs are
explored and a clinical vignette is shown.
Key words: Infant care, maternal deprivation, object relations.
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Introducción
E
n Chile, desde la firma y ratificación de la
Convención Internacional sobre los Derechos
de los Niños y Niñas (CIDN), en el año 1990, los
esfuerzos del Estado se han dirigido a desarrollar
un sistema que logre otorgar una protección y
desarrollo integral para la infancia. En materia de
salud, ejemplo de ello ha sido la implementación
del programa Chile Crece Contigo (año 2006),
que puso como prioridad el bienestar y desarrollo de los niños desde la gestación hasta los
4 años de edad1. Siguiendo esta línea, respecto a
la protección de la infancia, el Servicio Nacional
de Menores inició la búsqueda de alternativas
distintas al sistema de institucionalización, vol-
Recibido: 28/06/2016
Aceptado: 03/01/2017
Este trabajo no cuenta con financiamiento alguno y los autores declaran no tener conflictos de interés.
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Médico Psiquiatra. Profesor Adjunto del Departamento de Psiquiatría Área Sur, Facultad de Medicina, Universidad de
Chile y Miembro de la Sociedad Chilena de Psicoanálisis-ICHPA.
Departamento de postgrado de Psicología, Universidad Adolfo Ibáñez e Instituto Chileno de Psicoanálisis, Santiago.
Psicóloga Clínica.
www.sonepsyn.cl
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Eduardo Jaar H. et al.
viéndose prioridad la desinternación de niños
entre 0 y 3 años1.
A base de estas iniciativas, los primeros años de
vida se han visualizado como un periodo crítico
para el desarrollo tanto cerebral como afectivo,
cognitivo, motor y social del niño. Pese a esta importancia, la experiencia indica que los programas
asociados no han podido dar abasto.
El abandono de recién nacidos en el sistema
asistencial de salud, así como la internación en
hogares de protección son realidades dramáticas,
existiendo para ambos escenarios cifras que despiertan alarma. En el año 2013 se registraron en la
base de datos del Departamento de Planificación
y Control de Gestión del Gobierno de Chile 1.753
niños entre 0 y 2 años en contexto de institucionalización por causales de negligencia, maltrato
psicológico y/o físico, abuso sexual, abandono y
casos sociales graves2. De ese total, 667 niños, es
decir, el 38% tenían entre 0 y 11 meses de vida. El
período de internación se prolongó en más de un
tercio de los casos (38%), por 1 a 6 meses; en 26%
por 7 a 12 meses y, en un 20%, por 13 a 24 meses2.
La legislación chilena determina resguardar y
garantizar el vínculo y desarrollo del niño con su
familia de origen, siendo obligación del Estado
proporcionar las condiciones para ello. Si dicha
alternativa no se hace posible luego de varias evaluaciones y/o intervenciones, tiene cabida la opción
de la familia adoptiva. Esos periodos de espera para
los bebés suelen caracterizarse por un contacto
esporádico con algunos integrantes de su familia
biológica, o bien, por la ausencia permanente de
alguna figura significativa mientras se encuentran
en un sistema de internación.
La investigación es clara en señalar las dificultades asociadas a los periodos de institucionalización
que se extienden por sobre los 6 meses de vida.
En la medida que aumenta la edad, existe en estos
niños una tendencia a presentar más problemas
de conducta, como la hiperactividad, y trastornos
afectivos y del vínculo3,4. Particularmente, los efectos más dañinos se han observado cuando sumada
a la internación, los bebés no cuentan con una
figura estable de apego y cuidado, traduciéndose
en problemas psicológicos con especial incidencia
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en la capacidad para establecer diferentes niveles de
relación con otras personas5,6.
Dentro de este escenario, los bebés que se insertan en las residencias de protección, son en su gran
mayoría hijos de padres que presentan un consumo problemático de drogas, alcoholismo crónico,
dinámicas de maltrato, enfermedades mentales,
condiciones de vida con gran precariedad laboral
y habitacional, y una escasa o nula red de apoyo
familiar y comunitaria5.
El abordaje de esta dolorosa situación requiere
de múltiples equipos de trabajo y una coordinación
con diversas instituciones (SENAME; Tribunales
de familia, Servicios de Neonatología del Sistema
Público, Fundaciones de protección al infante).
Precisa de una intervención multisistémica con
énfasis en la prevención, detección temprana, rehabilitación del consumo de drogas, apoyo psicoterapéutico a los padres biológicos para promover el
cuidado de sus hijos, y una política de fomento a la
adopción. Un ámbito significativo de intervención
es el cuidado del bebé que ha sido separado de su
familia biológica y se encuentra a la espera que se
determine su familia definitiva. En este tema específico, somos partidarios de evitar la institucionalización temprana y asignar al bebé a una familia
de acogida temporal. Para ello, proponemos un
modelo alternativo de acogimiento familiar, que
se distancia de los lineamientos de trabajo de las
familias de acogida especializadas (FAE) actualmente en curso.
El propósito de este artículo es describir las
consecuencias de la carencia afectiva crónica que
sufren los bebés, secundario a la separación con
sus padres biológicos y su condición de aislamiento
afectivo. A continuación, expondremos nuestro
modelo de familia de acogida temporal (FAT), y
sus diferencias con los sistemas de familia de acogida especializada (FAE).
La carencia afectiva y sus implicancias
A partir del aporte de autores psicoanalíticos
y de las investigaciones de los últimos 50 años,
ha quedado establecida la relevancia de la con-
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