El siguiente reto: la conservación fuera de las áreas protegidas
THERYA, Agosto, 2010
Vol.1(2): 95-96
DOI: 10.12933/therya-10-18
Carta al editor
El siguiente reto: la conservación fuera de las áreas protegidas
En la actualidad existe una justificada preocupación por la pérdida de la biodiversidad
a nivel mundial, no estando México exento de formar parte de esta crisis de extinción
de especies. Ante este problema los gobiernos han establecido diversas estrategias,
destacando el establecimiento de áreas protegidas (AP), como un instrumento de
conservación de la biodiversidad. En el caso de México, las AP han sido instrumentos
efectivos de conservación de los gobiernos federal, estatal y municipal. El establecimiento
de las AP ha evitado la pérdida de la cobertura vegetal, en relación a sus entornos,
ecoregiones y estados donde se ubican, lo que ha conservado una parte de nuestro
patrimonio natural. Las AP con categoría de reserva de la biósfera ha sido la estrategia
más efectiva en evitar la pérdida de cobertura vegetal, debido a que permiten que los
habitantes de la región pueda aprovechar recursos existentes dentro de la AP; esto ha
fomentado el binomio virtuoso de desarrollo social y conservación de la biodiversidad.
Este resultado es excepcionalmente importante en virtud de que demuestra que en
México es posible hacer desarrollo sustentable y conservación con los pobladores de
la región y muestra la posibilidad de incrementar y fortalecer dicho binomio en otras
regiones del país.
Las circunstancias por las que considero se ha llegado a esta etapa son las
siguientes. En primer lugar, el trabajo que se ha desarrollado en las AP en las últimas
dos décadas, ha inculcado una actitud conservacionista de uso racional de los recursos
naturales de la gente que vive dentro de ellas, a través de programas efectivos y
concretos en su beneficio. En efecto, aún falta mucho por hacer en este rubro, pero
son indiscutibles los avances que se han logrado. En segundo lugar, la comunidad
conservacionista en México ha logrado establecer un vínculo muy importante entre las
instancias de gobierno encargadas de las AP y las organizaciones no gubernamentales.
Esta asociación virtuosa ha provocado que organizaciones de financiamiento extranjeras
se interesen en apoyar económicamente los presupuestos, aún insuficientes, dedicadas a
las AP en México; de hecho, México es uno de los países, a nivel mundial, que sirve de
punto de referencia en esta estrategia. Esto ha permitido la permanencia de programas
y proyectos estratégicos facilitados por los apoyos a la administración y gestión en varias
AP. En tercer lugar, la comunidad científica se ha involucrado de manera importante en
actividades académicas y de planes de manejo en beneficio de las AP.
Aunque son significativos los logros obtenidos por la efectividad de las AP y,
en particular las Reservas de la Biosfera, aun existe el reto de la conservación de la
mega-biodiversidad en nuestro país. A esto hay que agregar el reto adicional enorme
aún poco explorado, de que una proporción importante de la biodiversidad del país
no ocurre dentro de las AP; es decir, hay muchísimas especies que no tiene parte de su
distribución dentro de ninguna AP, quedando fuera de los instrumento de protección.
Ante esto, surgen la pregunta ¿qué hacer y si es necesario decretar más AP? Una opción,
entre muchas, es enfocar las estrategias de conservación fuera de las AP, sin descuidar,
por supuesto, a las AP. En lo personal, considero que este reto debe involucrar una
CARTA AL EDITOR
secuencia de pasos establecidos en una planeación sistemática de la conservación.
La meta es establecer redes de áreas de conservación que conecten las AP, con áreas
consideradas como prioritarias por su contenido de biodiversidad; áreas susceptibles a
ser restauradas y sistemas de cuencas, entre otros, y que definan el mosaico paisajístico
al nivel local.
Un primer esfuerzo, a nivel nacional, es el referente al análisis de vacíos y
omisiones, pero se requieren más estudios de caso a escalas regionales, estatales y
municipales. Es imprescindible extender el éxito del binomio de desarrollo social con
conservación de la biodiversidad, que ocurre en varias reservas de la biósfera, fuera
de las AP. La idea es una propuesta de redes de áreas de conservación regionales,
que garanticen una adecuada conservación de la biodiversidad, lo que repercutirá en
incrementar las acciones de conservación también fuera de las AP.
Víctor Sánchez-Cordero
Departamento de Zoología, Instituto de Biología,
Universidad Nacional Autónoma de México.
Aptdo. Postal 04510. México D.F. México.
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