Innovación financiera y desarrollo
Revista Problemas del Desarrollo, 165 (42), abril-junio 2011
Innovación financiera y desarrollo1
Jan Toporowski*
Fecha de recepción: 11 de octubre de 2010. Fecha de aceptación: 5 de diciembre de 2010.
Muchos economistas, banqueros y quienes toman las decisiones de política económica piensan que la innovación financiera es algo que se asemeja a la innovación que ocurre en la ingeniería, en los bienes de consumo o en los servicios
públicos, esto es, un proceso continuo para mejorar la calidad o para disminuir
los costos de los bienes y servicios de que disfrutamos. Sin embargo, la crisis
financiera ha arrojado una sombra sobre las recientes innovaciones financieras,
en particular sobre aquellas que claman por que se elimine el riesgo. El evidente
fracaso de innovaciones como las permutas para protegerse de la falta de pago
(Credit Default Swaps, cds) o los seguros crediticios, ha puesto en duda la utilidad de las innovaciones financieras. El surgimiento de nuevos instrumentos
financieros, en particular los derivados financieros, fue una característica tan
notable del prolongado auge financiero iniciado a finales de los años setenta
del siglo xx, que la innovación financiera llegó a asociarse con la expansión
financiera, justo como ahora se le asocia con mecanismos de crédito opacos y
de dudoso valor. Personajes bien conocidos del mundo de las finanzas, como
George Soros y Warren Buffett, han denunciado los derivados financieros. En
los debates sobre la regulación de los mercados financieros, las funciones y el
valor de uso social de la innovación financiera quedan bajo escrutinio. En los
países en desarrollo, surge la pregunta crucial de en qué medida la innovación
financiera es esencial para crear la infraestructura financiera necesaria para la
industrialización, en contraposición a simplemente hacer que la riqueza sea más
líquida.
En sus días de gloria, los que ideaban innovaciones financieras eran afectos
a presentarse a sí mismos como ingenieros, es decir hombres prácticos muy
bien preparados (pues casi todos eran hombres) que podían diseñar mejores
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Traducción al español por Alma Chapoy, investigadora del iiec-unam.
Economista de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, Universidad de Londres. Correo
electrónico .
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máquinas o construcciones. Pero por lo general las máquinas tienen una función
útil, mientras las innovaciones financieras carecían de valor de uso significativo
o intrínseco para cualquiera que estuviera fuera de los mercados financieros.
Además la innovación financiera es un proceso endógeno de los mercados financieros, generado internamente en éstos a medida que su actividad se desarrolla y
expande. Como proceso, la innovación financiera no es, como algunos afirman,
una respuesta a la política o regulación desde fuera de los mercados, aunque determinados instrumentos financieros puedan diseñarse para evadir regulaciones,
o para responder a la política fiscal o monetaria del gobierno.
Una simple definición de innovación financiera es que implica la invención
y uso de nuevos instrumentos financieros (por ejemplo, las tarjetas de crédito en
los años setenta del siglo pasado), o nuevos usos para instrumentos más viejos
(como usar los teléfonos celulares para hacer pagos transfronterizos). Esto puede ser cierto, pero confunde la apariencia general de las innovaciones con sus
funciones específicas. Tal definición puede ser compatible con los “ingenieros”
financieros a quienes les gusta pensar que su actividad es realmente una actividad creadora, por dotar a la humanidad de mejores máquinas. Pero no señala
por qué suceden esas innovaciones.
De hecho, la innovación financiera está enraizada en el desarrollo económico
y en el surgimiento de los mercados. Esto está detrás de la bien conocida teoría
de las “etapas de la banca” de Victoria Chick (1986). También ha sido reconocida en la extensa discusión sobre la secuencia institucional en los programas de
liberalización financiera.
1. Innovación crediticia y mercados de activos...
En la práctica las innovaciones financieras ocurren en tres etapas; a cada una corresponde un diferente tipo de innovación, y cada una lleva a la siguiente etapa.
En el momento en que se alcanza la etapa final, es posible que se estén presentando de manera simultánea tres diferentes clases de innovaciones. La innovación financiera empieza en sociedades que tienen dinero y riqueza, y donde ésta
se distribuye de manera inequitativa, pues su buena distribución desincentiva a
la innovación financiera al desalentar la acumulación de la riqueza que obedece
al deseo de emular a quienes tienen más. Por supuesto el dinero puede usarse
para comprar bienes y servicios, pero la riqueza sólo puede disfrutarse, o aplicarse de manera productiva. Esta situación da lugar a la innovación financiera, es
decir, al desarrollo de nuevas formas de dinero. Ejemplos de ello abundan en la
historia. En el apogeo del imperio romano, los terratenientes necesitaban poder
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pedir prestado para mantener su estilo de vida en Roma, o para superar dificultades financieras cuando bajaban los precios agrícolas. La hipoteca, un préstamo
seguro sobre la tierra, se desarrolló para aliviar la situación de los terratenientes.
De más está decir que en cuanto se dispuso de ese arreglo crediticio, apareció un
mercado de bienes raíces, simplemente porque se podía comprar sin necesidad
de tener que ahorrar antes. En los años treinta del siglo xx, el gobierno colonial de
Kenia organizó con efecto similar, bancos de bienes raíces que ofrecían hipotecas
para aliviar la situación de los colonizadores europeos, cuyos ingresos se habían
reducido al bajar los precios de las materias primas (Chick, 1986).
De este modo, la innovación monetaria facilitó la aparición de mercados de
activos. La fase más importante de la innovación crediticia en la historia reciente
vino con la construcción de la moderna infraestructura y con la producción
capitalista en gran escala. El crédito requerido para financiar ambas excedía por
mucho el crédito que los comerciantes podían girar para financiar los costos
de carga y transporte. De ahí el surgimiento de bonos y acciones, en particular
desde la segunda mitad del siglo xix, después de que en la mayoría de los países
se aprobaron las Leyes de Compañías que facilitaron el establecimiento de empresas que podían emitir acciones y valores.
Las acciones y bonos de empresas se sumaron a una clase particular de riqueza, los activos financieros, existentes desde el siglo xvii. El desarrollo de
nuevos activos financieros, o riqueza, es una segunda etapa o tipo de innovación
financiera. En esos activos los gobiernos fueron pioneros siglos antes, cuando
necesitaron pedir prestado, por lo general para sufragar los costos de las guerras.
Desde la época medieval, reyes y príncipes habían pedido dinero prestado a
los bancos e incluso a particulares. Pero en el siglo xvii desarrollaron un nuevo
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