Homenaje al Dr. Ismael Cosío Villegas

Revista del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, Jan 2006

Fernando Cano Valle

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Homenaje al Dr. Ismael Cosío Villegas

medigraphic Artemisa REV INST NAL ENF RESP MEX VOLUMEN 19 - NÚMERO 1 ENERO-MARZO 2006 PÁGINAS: 5-8 EDITORIAL Homenaje al Dr. Ismael Cosío Villegas FERNANDO CANO VALLE* *Director General, INER “Dr. Ismael Cosío Villegas”. Hoy el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias ha convocado a rendir homenaje a un hombre cuya fuerza de una pasión le hizo superar otras acciones externas que nunca lo doblegaron, un hombre cuyo humanismo fue más poderoso que la injusticia. Hoy hemos de hablar de Ismael Cosío Villegas, de él y de su obra, el Sanatorio de Huipulco, hoy INER, a 70 años de su creación. El Sanatorio para Tuberculosos de la Beneficencia Pública en Huipulco –primer nombre que recibe la institución– se inauguró sin terminar el 31 de diciembre de 1935. Su primer y gran director, Dr. Donato G. Alarcón, llamó a desempeñar cuatro funciones: • Centro de Tratamiento Higiénico-Dietético y Médico Quirúrgico de la Tuberculosis • Centro de Profilaxis, aislando a enfermos e inactivándolos • Centro Educativo y de Reeducación de Convalecientes • Centro Científico de Investigación, así como de Especialización El maestro Donato Alarcón, Director de 1936 a 1947, magnifica y realiza los planes iniciales del sanatorio, construyendo la formidable estructura que hoy le permite al INER cumplir con su misión. Gracias maestro Alarcón por su profunda entrega e inteligente labor. De los pabellones para personas tuberculosas del Hospital General de México en 1926, se gesta la creación del Sanatorio de Huipulco. Con base en un levantamiento del croquis de un terreno en Tlalpan se desarrolla la idea y su lenta construcción; Cosío Villegas y el Arq. Villagrán presenta- ron el 5 de diciembre de 1930 el Programa General del Conjunto Arquitectónico del Sanatorio en el IX Congreso Médico Nacional celebrado en Guadalajara; presentación acompañada de una protesta pública ante la suspensión de los trabajos de construcción. La protesta de Cosío Villegas y Villagrán surtió efecto; sin embargo, la lentitud de las definiciones y de la construcción obligaron a Cosío Villegas a renunciar al puesto de Director del Dispensario Central Antituberculosos por la morosidad de la construcción del Sanatorio de Huipulco y el desapego de las autoridades al fenómeno de la tuberculosis en el país. En 1934, cuando se establece en forma permanente la campaña contra la tuberculosis, decreto publicado en 1934 por el presidente Abelardo L. Rodríguez, se sujeta la organización de los dispensarios a las funciones específicas del Sanatorio de Huipulco, acción encabezada por Cosío Villegas. En relación con el nuevo Sanatorio, Cárdenas de la Peña, historiador, señala que el plan de trabajo, la reglamentación, la documentación y organizaciones técnicas quedan encomendadas al Dr. Donato Alarcón; Cosío Villegas fue descartado por su fogosidad, su rebeldía temperamental, su espíritu abierto, con tendencia a explayarse sin tapujos y sostener su verdad. Sin embargo, con inteligencia y reconocimiento, Donato Alarcón lo invita al núcleo fundamental de crecimiento del viejo Sanatorio; Cosío Villegas como Jefe de Servicio; Aniceto del Río, Sergio Varela, Miguel Jiménez, Alfredo Iglesias, Hernández Salamanca, Vergara Soto, Fernando Rébora, Alejandro Celis, primer radiólogo, Ricardo Tapia Acuña, otorrinolaringólogo, y Aurelia Saldierna, Jefe de Enfermería lo edigraphic.com REVISTA DEL INSTITUTO NACIONAL DE ENFERMEDADES RESPIRATORIAS Enero-Marzo 2006, Segunda Época, Vol. 19 No 1 www.iner.gob.mx 5 Fernando Cano Valle 6 acompañaron sustraídode-m.e.d.i.g.r.a.p.h.i.c en la construcción científica de la institución cihpargidemedodabor en esa primera etapa. Cosío Villegas, el político visionario, vio pasar en su mente la profunda inequidad e injusticia en la que se ha visto inmerso nuestro país; en 1945, en el Primer Congreso Nacional de Tuberculosis, señalaba: “cuando el mundo se debate en una de las más espantosas guerras de la humanidad, resulta casi paradójico que haya un grupo de hombres en un país modesto que se preocupen por la cultura médica y por los azotes patológicos de sus clases sociales menesterosas. Cuando todo lo estimable, lo bueno, lo desinteresado de las colectividades ha estado a punto de naufragar, todos los periódicos libres, las revistas, las monografías, los libros, vienen a ser las voces firmes y entusiastas de los hombres que esperan un futuro mejor, forjado en un pasado y presente de horrores y confusiones”. Más adelante, en 1949, mencionaba en el marco del III Congreso Panamericano de la ULAST, "esperamos que en esta reunión no solamente hagamos medicina académica, fría y estática; sino que hagamos ciencia dinámica, de acuerdo con las profundas e inevitables transformaciones del momento histórico que vivimos. Pensamos que se debe vivir actuando, en plena y permanente revolución, con la ambición de renovarse y adaptarse a las circunstancias, y dentro del ritmo de nuestra época". En 1952, en el IV Congreso Nacional de Tuberculosis y Silicosis, dijo: "siempre he simpatizado y defendido el pensamiento que encarna el humanismo; entendiendo por tal –ya que el término en sí puede decir mucho o puede no decir nada– un mejor conocimiento del ser humano y de sus necesidades y, por lo mismo, aspira a un tipo de cultura más justamente adaptada al hombre más de acuerdo con la escala humana". Además, simpatizó más con un humanismo vivo y activo que con un humanismo académico, en el cual tomarían parte muy interesante la psicología, la fisiología, la higiene, la medicina social. "Las necesidades humanas deben abarcar al hombre en sus diversos aspectos: físico, psíquico y social; o sean las necesidades del cuerpo, del espíritu y del grupo o la colectividad". A Cosío Villegas, como a muchos de nosotros, nos tocó la época –que desde el inicio de odarobale FDP la civilización–, en la que la:rop sociedad se ha atrevido a pensar que es posible poner los beneficios VC ed al AS, cidemihparG del conocimiento servicio de todo el género humano; aunque como señala George Monbiot, arap filósofo contemporáneo en temas de la Ciencia Medioambiental, "un grupo reducido de hombres de arutaretiL :cihpargideM las acidémoiB naciones más ricas emplean los poderes globales de los que se han apropiado para decir al sustraídode-m.e.d.i.g.r.a.p.h.i.c mundo cómo tiene que vivir". Hasta hace dos años, el 10% más rico de la población mundial poseía una riqueza conjunta equivalente a cubrir todas las metas de salud de las Naciones Unidas entre hoy y el año 2015. Hoy hablamos de un hombre de recia personalidad y múltiples facetas vitales. De un hombre que, en conjunción con otros, escribió un capítulo en el libro de la Historia de México, y cuyo costo fue el sufrimiento de injustas consecuencias en su vida personal y en su legítima labor institucional hospitalaria; es imposible hablar de Ismael Cosío Villegas y no referir el movimiento médico en México de los años 1964-65, así como invocar el nombre de Norberto Treviño Zapata, Guillermo Montaño, Salaza (...truncated)


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Fernando Cano Valle. Homenaje al Dr. Ismael Cosío Villegas, Revista del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, 2006, pp. 5-8, Volume 19, Issue 1,