Crítica y poesía. Elementos para una tradición
CALABRESE Elisa: Crı́tica y poesı́a. Elementos para una tradición
Orbis Tertius, 2006 11(12). ISSN 1851-7811.
http://www.orbistertius.unlp.edu.ar/
Crítica y poesía. Elementos para una tradición
por Elisa Calabrese
(Universidad Nacional de Mar del Plata - CELEHIS)
RESUMEN
Este ensayo estudia las operaciones epistemológicas actuantes en la crítica argentina contemporánea de poesía,
tomando en cuenta el estatuto teórico-filosófico de su discurso. Para ello, postula una tradición emergente en
las últimas décadas del siglo XX, desde la constitución de un texto fundacional: el ensayo de Noé Jitrik titulado
“Alturas de Machu Picchu. Una marcha piramidal a través de un discurso poético incesante”. Posteriormente,
se muestra en dos críticos destacados de una promoción posterior –Cristina Piña y Daniel Freidemberg– la
coexistencia de tendencias opuestas en las elecciones estéticas, propias de las poéticas de los años sesenta y
prolongadas hasta los ochenta, pero con la común característica del productivo procesamiento de la moderna
teoría literaria.
Palabras clave: operaciones epistémicas – poesía – poéticas – crítica – teoría
This essay studies the acting epistemological operations in current Argentinean poetic criticism, taking into
account the theoretical-philosophical statement of its speech. For that purpose, it postulates an emerging
tradition located in the last decades of the 20th century, from the constitution of a foundational work: the essay
performed by Noé Jitrik entitled “Alturas de Machu Picchu. Una marcha piramidal a través de un discurso
poético incesante”. Afterwards, it was possible to see in two eminent critics of the next generation –Cristina
Piña and Daniel Freidemberg– the coexistence of opposite trends regarding aesthetics elections, typical of the
poetics of the sixties, and continued to the eighties, but with the common feature of productive processing of
modern literary theory.
Keywords: epistemological operations – poetry – criticism – theory
En el extraordinario conjunto de ensayos sobre la retórica de la crítica contemporánea,
traducido como Visión y ceguera, (aunque, más propiamente, según creo, debiera haberse llamado
ceguera e intuición) Paul de Man nos ofrece algunas de las reflexiones más iluminadoras sobre el
saber crítico: ellas han sido, en parte, el disparador de lo que trataré de exponer ahora, no sin antes
citar el pasaje que oficia como conclusión de uno de esos ensayos. Así, ese final deslumbrante puede
ser el sostén del rodeo metacrítico que propongo por la crítica argentina de poesía. Luego de postular
la necesidad de que surja un crítico capaz de invertir la tradición canónica, tal como lo hizo Jacques
Derrida al leer a Rousseau, para aproximarnos así a la intuición primera que el texto convoca, De Man
escribe en “La retórica de la ceguera”:
Y puesto que la interpretación no es sino la posibilidad del error, al pretender que cierto grado
de ceguera forma parte de la especificidad de toda literatura, reafirmamos también que la
interpretación forma parte del texto, y éste de la interpretación (1991: 157).
Si la crítica entonces, se constituye como una manera específica de producir saber, ello
implicará reconocerle una evolución histórica: como se sabe, en términos generales podemos observar
desde la modernidad, su traslado desde un primitivo estatuto de discurso dependiente de un objeto
primario –la obra a indagar y explicar– a un estatuto independiente donde confluye una amplia gama
de disciplinas que conforman sus herramientas conceptuales y teóricas. Como un mero ejemplo de tal
transformación, pensemos en ciertos momentos críticos, cuando esta escritura asume rango filosófico;
así puede ser pensada en relación con la problemática filosófica del sujeto cartesiano, socavado ya por
Nietzsche, cuestión a la que la crítica literaria ha contribuido fundamentalmente, al establecer la
distinción entre el yo empírico y el ontológico, es decir el sujeto manifiesto en la obra de arte, con lo
que constituye una forma audaz y avanzada del pensamiento contemporáneo.
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Orbis Tertius, 2006 11(12). ISSN 1851-7811.
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Centro de Estudios de Teorı́a y Crı́tica Literaria
Lo dicho no deniega la evidencia de un cierto grado de inmanentismo insoslayable dado que,
para producirse, el discurso crítico se sitúa, atraído por el texto convocante, ante un acontecimiento
exterior, pues su objeto mismo se inserta en una exterioridad cultural y social; es así que la crítica
pretende articular las condiciones de posibilidad, las variaciones de sentido, las sobredeterminaciones
que interactúan en la producción del mismo, pero, a la vez, la exploración que lleva a cabo determina
ciertos posicionamientos epistémicos presentes en su escritura, de modo que en ella subyacen
presupuestos teóricos, algunos modos de organización, así como sus respuestas respecto del propio
campo. Dicho de otro modo: la crítica que no reproduce, sino produce, tiende a mostrar no lo que
quiere decir una escritura, sino cómo se hace. De tal manera, se sitúa en relación con conceptos
operativos o fundantes que conforman así un corpus reconocible en la tradición crítica. La pregunta,
ahora, rodearía la cuestión de cómo determinar ese corte ubicado en la segunda mitad del siglo XX en
la crítica argentina de poesía, tomando en cuenta las condiciones señaladas, como punto operativo
instaurador.
Situar entonces, enclave de este viraje en la década de los años cincuenta se explicaría por las
razones que siguen: 1. Se había ya consolidado, en el circuito académico, una crítica profesionalizada,
generada desde los años cuarenta, con el magisterio de Amado Alonso y Henríquez Ureña quienes
introdujeron el aporte teórico de sus maestros alemanes, Vossler y Spitzer, con el método estilístico.
Por ejemplo, un libro como La expresión de la irrealidad en la obra de Jorge Luis Borges, de Ana
María Barrenechea, no sería explicable sin este aprendizaje. Debe recordarse que la estilística se había
destacado especialmente en la crítica de poesía, justamente por su encuadre epistémico, que se
posiciona en la pregunta sobre la relación entre dos conciencias: la del autor y la del intérprete,
cuestión que naturalmente hace a la problemática del sujeto, a lo que volveremos en seguida. 2. Pese a
que haya sido dicho hasta el cansancio, una vez más mencionaré la importancia de que en 1953,
aparezca la combativa Contorno, cuya emergencia impregna de tal modo el campo intelectual, que
modifica definitivamente las formas de leer la literatura y sus relaciones con lo social y político.
Quisiera aclarar, al respecto, que esta afirmación nada tiene que ver con el acuerdo ni con el
magisterio, sino con las operaciones intelectuales propias de la crítica y sus modos de pensar el
fenómeno estético. Recurro de nuevo a De Man, donde encuentro una (...truncated)