Public markets: Urban spaces in dispute
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Los mercados públicos: espacios urbanos en disputa1
Public markets: Urban spaces in dispute
Adrián Hernández Cordero*
Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, Ciudad de México, México
ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5736-1371
doi: http://dx.doi.org/10.28928/revistaiztapalapa/832017/aot2/hernandezcorderoa
Resumen1
El objetivo del artículo es examinar las transformaciones de los
mercados públicos y los conflictos involucrados. El análisis se realiza
tomando como referencia los mercados La Boqueria y Santa Catalina, ambos en la ciudad de Barcelona. El trabajo se fundamenta
en los conceptos: gentrificación, turistificación y conflicto urbano. La
metodología combina observaciones y la consulta de información
secundaria. Los resultados apuntan a que los mercados estudiados experimentan profundos procesos de cambio a partir de la
implementación de politicas públicas neoliberales. En este contexto,
surgen tensiones que sitúan en el centro del debate las disputas
por la ciudad.
Palabras clave: comercio minorista, consumo, gentrificación, turistificación, Barcelona.
Abstract
The article aims to examine the transformations of public markets
and the conflicts they involve. The analysis is focused on the markets La Boqueria and Santa Catalina, both in the city of Barcelona.
The text is based on the concepts of gentrification, touristification
and urban conflict. The methodology combines observations and
secondary data review. The results suggest that the studied markets
are subjects of important processes of change due to the implementation of neoliberal policies. In this context, tensions between
different actors and urban struggles become visible as core questions
of the debate.
Keywords: Retail trade, consumption, gentrification, touristification, Barcelona.
1
Para la realización de este trabajo se contó con el financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Una versión preliminar del documento se presentó
en el V Seminario Internacional Ciudad, Comercio y Consumo celebrado en México durante 2015.
*
Fecha de recepción 30/11/16, fecha de aceptación 30/03/17, México
Iztapalapa Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
núm. 83 · año 38 · julio-diciembre de 2017 · pp. 165-186
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L
os mercados municipales, sobre todo en las ciudades europeas, han tenido
un papel fundamental debido a que han articulado el espacio urbano y rural
a través del intercambio económico y alimentario (Guàrdia, 2012). Los mercados como los conocemos en la actualidad datan del siglo XIX y son el resultado
de las ideas urbanísticas predominantes en ese periodo, las cuales indicaban que
las plazas (los espacios destinados al comercio minorista) y los mercadillos tenían
que estar resguardados bajo techo. Pintaudi (2006) nos recuerda que en Occidente
las ciudades medievales no contaban con un espacio establecido para el intercambio económico de productos básicos. Los mercadillos situados al aire libre fueron
tomando mayor relevancia a tal grado que posteriormente los sitios en los que se
instalaban dieron origen a mercados techados, como en el caso de La Boqueria en la
ciudad de Barcelona. De esta forma, se reforzó la función de los mercados públicos
en el capitalismo, que según Pintaudi (2006), consistió en centralizar el comercio
en un lugar particular que facilitó el control sobre las mercancías, así como de las
fuentes que suministraban productos.
A partir de entonces y con el auge del hierro se comenzaron a construir recintos
para arropar a los comerciantes y clientes, como ocurrió en el Reino Unido y Francia. En estos países, según Guàrdia y Oyòn (2007), proliferaron las edificaciones
de mercados tomando como referencia Les Halles en Paris. Este fue reconstruido
en 1854 debido al estado vetusto en que se encontraba y que se contraponía a las
directrices urbanas planteadas por el Barón Haussmann. El nuevo recinto de Les
Halles se construyó a partir del hierro y el vidrio, con la finalidad de combinar la
magnificiencia con la pulcritud, valores propios de la capital del imperio moderno
(Antigüedad, 2015). En este conxtexto, Guàrdia (2012) argumenta que los mercados
representaron nuevas construcciones que tenían el objetivo de concentrar y regular
en espacios cerrados, cubiertos y organizados, las actividades comerciales que habían
invadido desordenadamente las plazas y calles. Por lo anterior, las nuevas edificaciones perseguían el orden urbanístico y la regulación de las funciones comerciales,
buscando ofrecer mayores elementos de higiene en su desarrollo.
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El tránsito de la plaza al mercado ocurrió en el contexto de transformaciones
urbanas de más amplio alcance –a finales del siglo XIX y principios del XX– como
fue la adopción del Plan de Reforma y Ensanche de Barcelona, mejor conocido
como el Plan Cerdà, que tenía como finalidad generar la expansión ordenada de
la ciudad. El Plan grosso modo se fundó en los criterios racionalistas mediante el
establecimiento de una cuadrícula que permitía contar con una adecuada higiene
de la ciudad, así como favorecer la circulación mediante grandes avenidas. En el
tópico de los mercados, Cerdà planteó construir en el Ensanche un mercado cada
900 metros. Mientras que en el Centro Histórico, que era considerado anacrónico, se
pensó demoler el mercado de La Boqueria debido a que se proyectó la construcción
de un boulevard en La Rambla. En este marco de expansión urbana y crecimiento
demográfico, Robles (2010) sostiene que los mercados tenían la encomienda de
concentrar la oferta, facilitar la distribución de alimentos y controlar la calidad e
higiene de las mercancías. Además, los centros de abasto ya no se comprendieron
unicamente como enclaves de distribución de mercaderías sino que se conviertieron
en espacios de control social. Esto es a partir de la regulación de los precios de los
productos básicos, con la finalidad de evitar conflictos sociales (Guàrdia, 2012).
Guàrdia, Oyón y Fava (2015) revelan que el auge de la construcción de mercados
en las principales ciudades europeas se detuvo en los albores del siglo XX, pero sobre
todo en la posguerra debido a la falta de recursos económicos para seguir construyendo equipamiento de este tipo, o bien, para mantener los existentes. Mientras que
en España, contrariamente a la tendencia, fue el periodo de apogeo en la construcción
de mercados (Fava, Guàrdia y Oyón, 2009). Destaca el caso de Barcelona: entre
1950 y 1979 se erigieron cerca de una veintena de mercados (que representan 50 %
del total actual), sobre todo en barrios que no contaban con este tipo de infraestructura. Resalta la influencia de los postulados de Cerdá en la planeación urbana de la
capital catalana, debido a que él argumentó que cada vecino contara con un centro
de abasto a menos de un kilómetro de distancia de su residencia.
A partir de las últimas décadas del (...truncated)