Colegios Jesuitas en Cusco: San Bernardo y San Francisco Borja. Arte y arquitectura a la luz de los inventarios de 1768
Sztuka Ameryki Łacińskiej 2021, nr 11
ISSN 2299-260X
Colegios Jesuitas en Cusco: San Bernardo
y San Francisco Borja.
Arte y arquitectura a la luz de los inventarios de 17681
Ewa Kubiak
Instytut Historii Sztuki
Uniwersytet Łódzki, Polonia
Polski Instytut Studiów nad Sztuką Świata
ORCID: 0000-0002-2740-0632
En 1566, el general de la Compañía de Jesús, Francisco Borgia, aceptó la solicitud de Felipe II de enviar a los jesuitas a la Florida y al Perú.2 En marzo del
año siguiente, nombró a Luis de Portillo como superior provincial de todas las
áreas “de Indias”, es decir, las colonias sometidas a España. En consecuencia,
bajo su cuidado y liderazgo un grupo de jesuitas saldrían del puerto de Sanlúcar de Barrameda en noviembre. Los monjes arribaron a Lima a principios de
abril de 1568.3
1
Las investigaciones en Cusco se podían seguir gracias a un proyecto realizado como parte
de la cooperación entre el Centro Andino de Investigaciones de la Universidad de Varsovia y la
Universidad del Cuzco: Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco. Durante las investigaciones se utilizó la infraestructura del Centro en Perú, financiada por el Ministerio de Educación y Ciencia de Polonia con la subvención SPUB / SP / 458023/2020. Me gustaría agradecer
al profesor Mariusz Ziółkowski por la oportunidad de cooperar con el Centro Andino de Investigaciones, a Dominika Sieczkowska por su ayuda en todos los asuntos organizativos y a Doctor
Donato Amado Gonzales por las consultas y un gran apoyo durante mis investigaciones.
2
Villanueva Urteaga 1949: 4.
3
Nieto 2001: 3105.
Ewa Kubiak
44
Tras la división de la provincia de las Indias (1572) en la parte norte (México) y en la parte sur de la América del Sur de habla hispana aquí descrita, al
principio existía solo la Provincia del Perú, pero pronto habrían de secesionarse
la Provincia de Paraguay (1604)4 y más tarde las Provincias del Nuevo Reino
de Granada (1611),5 la de Chile (1683)6 y la de Quito (1696).7 Con todo, Cusco
siempre funcionaría dentro de la Provincia del Perú.
En 1585, la comunidad jesuita en Cusco estaba formada por nueve padres
y diez hermanos, de entre los cuales uno de los padres y cuatro de los hermanos
cooperaban en la construcción de los edificios destinados a la orden. Se mencionan según su oficio dos carpinteros, un albañil, un pintor y un herrero. Muchos religiosos, incluso si carecían de formación en un oficio artesanal determinado, no tardaban mucho en ser capaces de conseguir pericia suficiente en el
sector de la construcción. Por lo general, lo que contaba era el ejercicio práctico, y casi todas las formas de consecución de habilidades en la América del Sur
del siglo XVI se basaban en la práctica, incluido el aprendizaje adquirido en talleres de artesanía y obras de construcción.8
Los jesuitas habían llegado a Cusco a mediados de enero de 1571,9 y desde ese mismo año operaría un colegio jesuita en la ciudad destinado a formar
futuros religiosos, miembros de la Compañía de Jesús.10 Alrededor de 1578, se
construyeron las primeras iglesias y edificios del colegio.11 Su erección contó
con el apoyo económico de Teresa Ordóñez, esposa del capitán conquistador
Diego de la Silva, la cual contribuyó con una donación de 30.000 pesos12 para
este fin. Los trabajos fueron dirigidos por el maestro tallista de madera, el jesuita Juan Ruiz (“famoso arquitecto de nuestra Compañía”),13 a quien se le atribuye la autoría de los planos de la iglesia. Otro jesuita, José Teruel, supervisó la
instalación de la cubierta del templo con techo de madera, entre los años 1584
–1585.14 Según las palabras del padre Antonio de Vega, Teruel cubrió “todo el
Baptista, Bruno 2001: 3033.
González Oropesa 2001: 3923–3924; Villalba 2001: 1188.
6
Tampe 2001: 772.
7
Burrieza Sánchez 2004: 193–218; Villalba 2001: 1188; Menacho, Baptista 2001: 476–477.
8
Fraser 1990: 103–104.
9
Vargas Ugarte 1963: 66.
10
Vega 1948 [1600]: 8.
11
Los jesuitas consiguieron un terreno para la Orden en la Plaza Mayor. Era el de la antigua
residencia de Huayna Capác, también conocida como Amarucancha. Los jesuitas lograron adquirir la propiedad gracias al apoyo económico del entonces virrey Francisco de Toledo, los canónigos y varios vecinos adinerados de Cusco; Esquivel y Navia 1980, I: 224; Guibovich Pérez
2014: 57.
12
Guibovich Pérez 2014: 57.
13
Vega 1948 [1600]: 34.
14
Wuffarden 2002: 117.
4
5
Colegios Jesuitas en Cusco: San Bernardo y San Francisco Borja
45
cuerpo de la Iglesia con maderamiento, tirantes y tablazón de madera de cedro”.15 La consagración del templo tuvo lugar en 1593. Las obras de acabado
continuaron durante algún tiempo. En 1605 se colocó en su interior el altar mayor, cuyos autores fueron Bernard Bitti (pintor) y Pedro Vargas; a su vez el tabernáculo y el púlpito fueron ejecutados por el hermano Mosquera.16
La iglesia resultó destruida a causa del terremoto de 1650. Así, podemos
leer en una relación escrita poco después de la catástrofe:
“Vistósse el colegio de la Compania de Jesus. Y está cayda la yglesia, toda
ella, y el claustro prinçipal dos angulos con sus altos y vaxos, y el otro angulo muy mal tratado. Y el segundo claustro tiene dos paredes quarteadas
y auiertas por las paredes con ocho çeldas Rendidos, y el quarto de la enfermería desplomado y apuntalado. El quarto de los donados y gente de
seruiçio está caydo en el suelo, y la torre de la enfermeria se abrio. Y se derriuo el cimborio de la capilla de los yndios porque estaua toda auierta y
amenaçando Ruyna. Y la torre principal de la yglesia de la dicha compania se cayo toda en el suelo. Tassóse el daño que Reziuio la dicha ygesia y
colegio en çiento y çinquenta mill pessos, que se lo que los dichos alarifes
declararon costara la Reedificaçion de todo”.17
Una nueva iglesia se reconstruyó rápidamente y sigue en pie hasta el día
de hoy. El autor de los planos fue Juan Bautista Egidiano, de origen flandés,
quien estuvo a cargo de las obras de construcción entre los años 1651-1658,18
las cuales se concluirían en 1668, siendo el altar mayor terminado dos años después.19 Ya en la época colonial, el complejo jesuita despertaba la admiración de
los visitantes de la ciudad. El jesuita alemán Johann Wolfgang Bayer escribió:
“Las bellas y magníficas portadas de la casa y del templo de los jesuitas, así
como del gran edificio de la univerdidad, llaman poderosamente la atención por
su maravilloso estilo”.20
Además del funcionamiento del colegio principal, los jesuitas también
realizaron actividades de enseñanza en la forma más amplia y fundaron un
Vega 1948 [1600]: 35.
Wuffarden 2002: 117; más sobre la formación y actividad artística de Bernardo Bitti véase:
Querejazu Leyton 1975: 97–111; Mesa, Gisbert 1983: 411–427; Amerio 2018: 17–42.
17
Julien 1995: 314; AGI, Lima, 110, f. 3 r.
18
Wuffarden 2002: 117; Kubiak 2015: 209. La autoría de Egidiano no es segura. Algunos investigadores afirman que solo era un director de obra. También se menciona la participación en
los trabajos de otro arquitecto, (...truncated)