Criterios epistémicos para la atribución de creencias delirantes

Análisis filosófico, Jan 2025

Recently, in the mainstream media and cognitive science research, there has been a tendency not only to compare beliefs in conspiracy theories with clinical delusions but also to label as delusional various non-clinical beliefs that are considered epistemically problematic. Sam Wilkinson proposed that when we call a belief delusional, we express our common-sense epistemic disapproval for a belief that we do not share. In this respect, it is part of Wilkinson’s proposal that the attribution of delusional character to beliefs plays an expressive rather than a descriptive role. The implication is that calling certain beliefs delusional is not mediated by the fact that those beliefs satisfy certain conditions, and the expression of disapproval cannot be further unpacked. In this article, we accept that calling beliefs ‘delusional’ is a way of expressing disapproval, but we resist the idea that the reasons for disapproval cannot be further unpacked. We propose that a belief is called ‘delusional’ when it is considered (1) implausible, in the sense that it has no appearance of truth because it is in tension with existing beliefs, and (2) unshakable, in the sense that it is not usually abandoned under the pressure of counterarguments or counterevidence. Although other features of the beliefs also shed light on why we call them delusional, we will focus on implausibility and unshakeability as epistemic criteria for the delusional character of beliefs.Keywords : Clinical Delusions; Conspiracy Beliefs; Implausibility; Unshakeability; Delusional Character of Beliefs.

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Criterios epistémicos para la atribución de creencias delirantes

DOI 10.36446/af.e1025 CRITERIOS EPISTÉMICOS PARA LA ATRIBUCIÓN DE CREENCIAS DELIRANTES Epistemic Criteria for Delusionality Lisa Bortolotti a https://orcid.org/0000-0003-0507-4650 Fer Zambra a https://orcid.org/0009-0005-2806-8503 a Philosophy Department, University of Birmingham, Birmingham, United Kingdom. Resumen Recientemente, en la prensa popular y en la investigación en ciencias cognitivas, ha habido una tendencia no solo a comparar las creencias en teorías conspirativas con los delirios clínicos, sino a calificar de delirantes diversas creencias no clínicas que se consideran epistémicamente problemáticas. Sam Wilkinson propuso que cuando llamamos delirante a una creencia expresamos nuestra desaprobación epistémica desde el sentido común hacia una creencia que no compartimos. En este sentido es parte de la propuesta de Wilkinson que la atribución de carácter delirante a las creencias cumple un rol expresivo y no descriptivo. De este modo, se implica que llamar delirantes a ciertas creencias no está mediado por el hecho de que dichas creencias satisfagan determinadas condiciones; así, la expresión de desaprobación no se puede desglosar más. En este artículo, queremos adoptar la propuesta de que llamar “delirantes” a las creencias es una forma de expresar desaprobación hacia esas creencias, pero queremos, a su vez, rechazar la idea de que las razones de la desaprobación no se pueden desglosar. Una creencia se denomina “delirante” cuando se considera (1) implausible, en el sentido de que no tiene apariencia de verdad porque se opone a las creencias existentes, y (2) inquebrantable, en el sentido de que no suele abandonarse bajo la presión de contraargumentos o evidencia contra ella. Aunque hay otras características de las creencias que explican por qué las llamamos delirantes, nos centraremos en la implausibilidad y la inquebrantabilidad como criterios epistémicos del carácter delirante de las creencias. Palabras clave: Delirios clínicos; Creencias conspirativas; Implausibilidad; Inquebrantabilidad; Carácter delirante de las creencias. Abstract Recently, in the mainstream media and cognitive science research, there has been a tendency not only to compare beliefs in conspiracy theories with clinical delusions but also to label as delusional various non-clinical beliefs that are considered epistemically ANÁLISIS FILOSÓFICO 45(1) - pISSN 0326-1301 - eISSN 1851-9636 - CC: BY-NC - (mayo 2025) 91-114 92 LISA BORTOLOTTI - FER ZAMBRA problematic. Sam Wilkinson proposed that when we call a belief delusional, we express our common-sense epistemic disapproval for a belief that we do not share. In this respect, it is part of Wilkinson’s proposal that the attribution of delusional character to beliefs plays an expressive rather than a descriptive role. The implication is that calling certain beliefs delusional is not mediated by the fact that those beliefs satisfy certain conditions, and the expression of disapproval cannot be further unpacked. In this article, we accept that calling beliefs ‘delusional’ is a way of expressing disapproval, but we resist the idea that the reasons for disapproval cannot be further unpacked. We propose that a belief is called ‘delusional’ when it is considered (1) implausible, in the sense that it has no appearance of truth because it is in tension with existing beliefs, and (2) unshakable, in the sense that it is not usually abandoned under the pressure of counterarguments or counterevidence. Although other features of the beliefs also shed light on why we call them delusional, we will focus on implausibility and unshakeability as epistemic criteria for the delusional character of beliefs. Key words: Clinical Delusions; Conspiracy Beliefs; Implausibility; Unshakeability; Delusional Character of Beliefs. 1. Más allá de la expresión que usamos para referirnos a los delirios Los delirios clínicos son creencias inusuales que se consideran sintomáticas de trastornos mentales y que se suelen acompañar por una sensación de malestar en quienes los experimentan. He aquí tres ejemplos de relatos en primera persona de experiencias de delirios en el contexto de la esquizofrenia: Giro la cabeza y en un instante me doy cuenta de que mis compañeros de trabajo han sido sustituidos por robots, o al mirar la mesa de costura me invade el pensamiento, fino y gris como el hollín, de que estoy muerta. (Wang, 2019, p. 126) [traducción propia]. Cada vez oía más voces (que yo siempre había llamado “pensamientos en voz alta” o “impulsos con palabras”) que me ordenaban ejecutar acciones destructivas. Llegué a la conclusión de que otras personas me metían esos “fuertes pensamientos” en la cabeza y controlaban mi comportamiento con la intención de arruinarme la vida (Bockes, 1985, p. 488) [traducción propia]. Y, en algún momento, empecé a darme cuenta de que las casas por las que pasaba me enviaban mensajes: Mira de cerca. Tú eres especial. Eres especialmente mala. Mira de cerca y lo verás. Hay muchas cosas que ANÁLISIS FILOSÓFICO 45(1) - (mayo 2025) CRITERIOS EPISTÉMICOS PARA LA ATRIBUCIÓN DE CREENCIAS DELIRANTES 93 debes ver. Ver. Ver. No oía estas palabras como sonidos literales, como si las casas estuvieran hablando y yo las estuviera oyendo, sino que las palabras me venían a la cabeza, eran ideas que yo tenía (Saks, 2007, p. 29) [traducción propia]. Los delirios clínicos pueden incluir la creencia de que nuestros compañeros de trabajo han sido sustituidos por robots y que estamos muertos, como en el extracto de las memorias de Wang; y la creencia de que terceras personas están insertando pensamientos en nuestra cabeza, como en el informe en primera persona de Bockes y las memorias de Saks. Los delirios clínicos tienen contenidos que van de lo mundano a lo extraño, pero algo distintivo de ellos es que son hasta cierto punto idiosincrásicos de quien los posee. En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, esta característica se recoge en la siguiente frase: “La creencia no es una creencia normalmente aceptada por otros miembros de la cultura o subcultura de la persona” (APA, 2013, DSM-5, p. 819). Al mismo tiempo, algunas creencias que no se consideran sintomáticas de trastornos mentales también se denominan “delirantes”. Estas creencias pueden tener características similares a las de sus homólogas clínicas, pero típicamente no suelen ser idiosincrásicas. De hecho, pueden estar extendidas en grupos sociales bien definidos e incluso en la población general. Aquí, algunos ejemplos de ellas: un ateo puede pensar que creer en Dios es un delirio (McKay & Ross, 2020); un activista del cambio climático puede pensar que creer que el calentamiento global no es causado por la actividad humana es un delirio (Shearman, 2018); y una persona que cree que la pandemia de coronavirus es una amenaza real puede pensar que el rechazo de la visión del contagio viral por parte de algunos practicantes (...truncated)


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Lisa Bortolotti, Fer Zambra. Criterios epistémicos para la atribución de creencias delirantes, Análisis filosófico, 2025, pp. 91-114, Volume 45, Issue 1, DOI: 10.36446/af.e1025