EDITORIAL
eidos
E
n agosto del año pasado tuvo lugar el VI Congreso Colombiano
de Filosofía, organizado por la Universidad del Norte (Barranquilla,
Colombia) y la Sociedad Colombiana de Filosofía. En este número
publicamos, a modo de dossier, los textos presentados en el simposio “Figuras de la alteridad: el otro, lo otro, lo extraño”, evento organizado en la franja de simposios de este Congreso. Cabe anotar
que estos trabajos fueron revisados por sus autores a partir de las
discusiones suscitadas en el simposio como de las observaciones hechas por los respectivos evaluadores de cada texto. El otro bloque
de artículos es misceláneo y corresponde a los textos que recibimos
en cada convocatoria y que fueron seleccionados para este número.
Los artículos del dossier se ocupan, como lo indica el título, del
problema del “otro”, de “lo otro”, de aquello que es diferente y extraño a nosotros mismos, problema clásico tratado ya por Platón en
sus diálogos Parménides y Sofista: la distinción entre lo mismo (autós)
y lo otro (heterón). ¿Cómo se puede hablar de “aquello” que no somos nosotros —los demás hombres, las cosas, los animales, las otras
culturas— sin hacer de ellos únicamente una representación nuestra
(Vor-stellung), sin que sean integrados en un sistema de explicación
previamente concebido?
Las respuestas a esta pregunta, y a otras vinculadas con el problema de la alteridad, exploran temas de larga tradición filosófica,
como los relacionados con el concepto de naturaleza, de cuerpo, de
lenguaje, de tiempo y de espacio.
Graciela Ralón y Jairo Escobar, desde una perspectiva fenomenológica, particularmente con los planteamientos de M. Merleau-Ponty
y de B. Waldenfels, estudian la “lógica responsiva” del cuerpo como
una alternativa importante para el reconocimiento de la alteridad,
frente a las lógicas totalizantes del mercado y de la comunicación
que disuelven la diferencia propia del otro, de lo otro, de lo extraño.
La vida del cuerpo, y sus dimensiones espacio- temporales, ponen en
evidencia, en la experiencia del lenguaje y de la creación artística, la
existencia de lo extraño, de lo otro en nosotros mismos, en el modo
de un sentido de nuestra palabra y de nuestra vida con el que jamás
podremos coincidir.
[10]
eidos nº28 (2018) págs. 9-14
issn 2011-7477
La reflexión sobre el lenguaje, el espacio y el tiempo ocupa también un lugar preponderante a la hora de investigar el problema de
la alteridad en la obra de M. Heidegger, H.-G. Gadamer y del artista
Chillida. Ana María Rabe sostiene la similitud del carácter enigmático asignado a la relación espacio-tiempo en la filosofía de Heidegger y en la obra de Chillida: el espacio como lo otro del tiempo, y
viceversa. Enigma que no plantea una dificultad del orden del conocimiento, sino que es concebido como algo constitutivo de la vida.
La obra de arte muestra en ambos autores la copertenencia de espacio y tiempo como una experiencia enraizada en la vida, con una
significación existencial originaria, opuesta tanto a la concepción
newtoniana de un espacio vacío, homogéneo como a la concepción
wittgensteiniana de un espacio lógico, presentada en el Tractatus.
Andrés Contreras propone, a partir de la hermenéutica de Gadamer, una lógica dialéctica de la experiencia hermenéutica que hace
del círculo de la comprensión un círculo abierto y no cerrado en sí
mismo: comprendemos algo porque la palabra del otro nos interroga, cuestiona nuestros saberes previos. El momento negativo del
diálogo, el cuestionamiento y anulación de nuestra palabra, de nuestro saber, para dar paso a la palabra del otro, solo en apariencia significaría la eliminación de la diferencia, de nuestra propia palabra o
de la palabra del otro. El sentido ontológico del diálogo muestra una
dimensión moral y política relacionada con el carácter irreductible
de la palabra del otro.
El lenguaje aparece así mismo, en el trabajo de Stascha Rohmer
sobre Hegel, como un aspecto decisivo de su concepción de la alteridad. Si se reconoce la concepción ontológica del juicio (Ur-teil) se
comprende que se trata con él de una división originaria —ontológica— que expresa la concepción de la vida como la unidad dialéctica
de la identidad y la diferencia, en la que esta nunca se disuelve, ya
que no es un resultado del pensamiento abstracto, sino una determinación del ser de las cosas, especialmente de los seres vivos.
El estudio presentado por Mario Teodoro Ramírez sobre la obra
del filósofo mexicano Luis Villoro coincide, por su parte, aunque
desde enfoques teóricos distintos, en subrayar el sentido profundamente ético-político de su concepción de la alteridad indígena en la
eidos nº28 (2018) págs. 9-14
issn 2011-7477
[11]
obra de Villoro. Se enfatiza en el pensamiento del filósofo mexicano, desde una concepción ontológica de la comunidad cercana a la
expuesta por Jean-Luc Nancy, la idea de un “ser en común”, de un
“co-existir”, irreductible a cualquier propuesta etnicista, regionalista o nacionalista. La idea implicada aquí de una comunidad “más
allá” de la identidad permitiría reconocer al indígena, como lo expresa el autor, no solo como un otro sujeto, sino como un sujeto Otro.
En el primero de los artículos de la parte miscelánea “Sobre la
naturaleza del Éros platónico: ¿daímon o theós?”, María Angélica
Fierro plantea como tesis que las concepciones del éros expuestas
por Platón en el Banquete y en el Fedro, aparentemente distintas,
se complementan y no suponen, en sentido estricto, un cambio de
doctrina en el pensamiento del filósofo griego. La autora se propone, entonces, profundizar el hecho de que el Amor, en su expresión
más acabada, como aparece en Fedro, sea un dios, pero en las almas
no-divinas es una aspiración a adquirir la divinidad y solo algunas
lo logran, pero de manera parcial y, de manera plena, después de la
muerte, como un daímon, es decir, como un “intermedio-intermediario” entre los hombres y los dioses.
En el segundo artículo, “Lo que es por accidente y sus diversas
causas en Metafísica E de Aristóteles”, Gabriela Rossi plantea que si
bien lo que es por accidente no puede ser objeto de la filosofía primera, esta tiene qué decir sobre el accidente, aunque sea con un discurso de segundo orden. La autora propone como tesis una lectura
en la que las tres causas de lo que es por accidente son compatibles,
ya que pueden entenderse como la causa formal, la causa eficiente
y la causa material de lo accidental.
En el artículo “Similitudes entre el escepticismo de los Ensayos
de Montaigne y las notas de Nicolás Gómez Dávila”, Salomón Verhelst y Vicente Raga se proponen explicar en qué sentido el fideísmo
escéptico, el ensayo, el intimismo, el vitalismo hedonista y el conservadurismo son rasgos característicos de un escepticismo auténtico en
ambos pensadores.
Emanuel José Maroco, en el artículo “Unamuno y la fe religiosa”, centra su atención en el análisis de las ideas de “virilidad” y “feminidad” de la fe con el fin de exponer el “pesimismo metafísico”
que acompañó al pe (...truncated)