Sobre la naturaleza del Éros platónico: ¿daímon o theós?
de recepción: febrero 1 de 2017
eidos Fecha
Fecha de aceptación: septiembre 12 de 2017
DOI:
Sobre la naturaleza del Éros platónico:
¿daímon o theós?1
María Angélica Fierro
Universidad de Buenos Aires - CONICET (Argentina)
Resumen
Mientras que en Banquete Platón presenta a Éros como un daímon metaxý, i.e.
como una divinidad intermedia e intermediaria entre dioses y hombres, en Fedro lo
caracteriza, en cambio, como un theós —un dios. Procuraremos mostrar aquí que esto
no implica, sin embargo, un cambio doctrinal substancial sino que se trata de dos
aproximaciones distintas pero complementarias respecto a la verdadera naturaleza
de Éros. Según el Fedro, si bien éros puede permanecer en una expresión puramente
física, sin desarrollar su aspecto divino, es posible también que, debido al intenso
deseo sexual por el bello muchachito, el amante recuerde la Forma de la belleza y
crezcan en él las alas del Éros divino. Pero únicamente los dioses nunca pierden las
alas de sus almas y están regularmente en pleno contacto con las Formas. Las almas
humanas deben adquirirlas, y aun así, con riesgo a perderlas, quedando entonces en
un lugar “intermedio” —metaxý— como el Éros de Banquete.
P a l a b r a s c l av e :
Éros, daímon, theós, metaxý, Fedro, Banquete.
Abstract
Although in the Symposium Plato describes Erôs as a daimôn-metaxy, i.e. as an
intermediate and intermediary divinity between gods and men, in the Phaedrus it is
said that Erôs is a theos —a god. I will try to show that these different descriptions do
not imply a substantial change of mind but work as two complementary views about
the true nature of Erôs. According to the Phaedrus, although erôs can remain just at
a physical level and not develop its divine power, it is also possible that, thanks to
the same intense, sexual desire for the beautiful boy, the lover recollects the Form of
beauty and so grows divine Erôs`s wings. However, only the gods never lose their wings
and so are in regular, full contact with the Forms. The human souls need to acquire
the wings and even so take the risk of losing them; they are then in an intermediate
state —metaxy— like Erôs in the Symposium.
Keywords:
Erôs, daimôn, theos, metaxy, Phaedrus, Symposium.
1
Las traducciones de los textos de Platón son propias según la edición de Burnet (1901). En
el resto de los textos griegos mencionados sigo las ediciones del TLG e indico, cuando corresponde, el autor de la traducción. Las abreviaturas de las obras se dan según el LSJ. Agradezco a los
árbitros ciegos de este artículo por sus útiles y constructivos comentarios.
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l tratamiento problemático del amor —éros— que se desarrolla en la primera parte del Fedro culmina en la palinodia del
Segundo Discurso de Sócrates (Phaedr. 244a-257a), en la cual,
en contraposición a la censura del amor que se realiza en los dos
discursos precedentes —el de Lisias/Fedro (Phaedr. 230e-234c) y
el Primer Discurso de Sócrates (Phaedr. 237b-241d)—, se lo declara
un “dios” (theós; 242d), hijo de Afrodita. En tal sentido Platón
se alinea con la caracterización de la tradición que encontramos
en Hesíodo (Th.120-122) y Parménides (28B13), quienes ubican
a Éros entre los primeros dioses.2 Esta caracterización del Fedro
contrasta con la propuesta sobre la naturaleza del amor del Discurso de Sócrates/Diotima del Banquete (Smp. 201d-212b), puesto
que allí se describe a Éros como un daímon metaxý, es decir, un
“intermedio-intermediario” entre dioses y los hombres, y tan solo
acólito de Afrodita, por haber sido concebido por la Necesidad
y el Recurso en el festín divino en celebración del natalicio de la
diosa (Smp. 203b-204c).3
Dicha disidencia resulta notoria, puesto que ambos diálogos
platónicos están dedicados en gran medida a ofrecer, entre otras
Todos los discursos anteriores al de Sócrates, en cambio, asumen que Éros es un
dios, tal como anuncia Erixímaco al proponer su alabanza como tema en Smp.177a;
en el caso del de Fedro sigue aún más de cerca a Parménides al sostener que es el “el
dios más antiguo” (cf. Smp. 178b; también 177a).
2
3
Por ser éros experimentado como una fuerza actuante desde afuera, los griegos
—y entre ellos Platón— lo consideraban no solo como una emoción —éros— sino
asimismo como una divinidad —Éros—, retratada artísticamente como un joven alado, quien eventualmente arroja flechas amorosas a sus víctimas. Por este motivo
no es siempre claro diferenciar en el texto platónico entre una y otra perspectiva,
sumado a que en la escritura de la época no había una distinción entre mayúsculas y
minúsculas. En este trabajo hemos utilizado éros cuando nos estamos refiriendo más
propiamente a la emoción y Éros cuando se trata del “dios” (theós) o la “divinidad”
(daímon). Conscientes de la complejidad semántica del término (véase n. 5 infra) hemos utilizado en la mayoría de los casos directamente el término griego, si bien a
veces adoptamos la traducción más habitual de “amor” y “Amor”, respectivamente.
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cosas, una visión innovadora sobre el amor4 —particularmente
el propio de la relación homoerótica entre el erastés y el paidiká—5
4
No obstante, no solo en estas dos obras aborda Platón del tema del amor. Especialmente en el Lisis , tomando como punto de partida experiencial la philía —la
cual para un griego refería todo tipo de cariño, y por ello también a veces de modo
eufemístico a la pasión erótica, tal como la que experimenta allí Hipotales por Lisis
(Ly. 204b-205d)— se anticipan muchas de las tesis fundamentales del Banquete respecto al sujeto y objeto de deseo a través de una discusión que, si bien es aporética,
no deja por eso de ser constructiva (véase Kahn, 1996, pp. 264-267 sobre el carácter
proléptico del Lisis en relación con Banquete). Respecto al objeto de deseo, en varias
ocasiones se sugiere que es lo bello y lo bueno (Ly. 214d; 215a; 216d; 220b; 222c), si
bien su referencia permanece “elusiva” (liparós; Ly. 216c) y no hay referencias a su
condición ontológica sino que se lo describe en términos formales como “lo amado
en primer término” (hó estin prôton phílon; Ly. 219c7-5; 220b1-7). En cuanto al sujeto
de deseo, se lo caracteriza como lo que por no ser “ni malo ni bueno” desea lo bueno
(Ly. 216c), y es, por lo tanto, un metaxý entre lo bueno y lo malo (Ly. 220d), en clara
coincidencia con la caracterización que se hace de É/éros en el Discurso de Sócrates/
Diotima del Banquete (véase infra pp. 11-20). También otras páginas de Platón, como
el comienzo del Cármides (154b-d; 155c-d) dan muestra de la importancia que él otorga a la intensidad de la experiencia de la atracción sexual que embarga a Sócrates,
junto con el resto de los presentes, por el bello Cármides, como motivadora en su
caso del inicio de una búsqueda filosófica conjunt (...truncated)