Inhibición de la proteína de transferencia de ésteres de colesterol para el manejo de la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica: el segundo acto "Una esperanza que renace
ARTÍCULO ESPECIAL
Rev Med Chile 2011; 139: 802-806
Inhibición de la proteína de transferencia
de ésteres de colesterol para el manejo
de la enfermedad cardiovascular
ateroesclerótica: el segundo acto
“Una esperanza que renace”
Departamento de
Diabetes, Nutrición y
Metabolismo.
2
Departamento de
Gastroenterología.
Facultad de Medicina,
Pontificia Universidad
Católica de Chile, Santiago,
Chile.
1
Dr. Attilio Rigotti: financiamiento del Proyecto
FONDECYT#1070634 y
1110712.
Recibido el 30 de diciembre
de 2010, aceptado el 11 de
abril de 2011.
Correspondencia a:
Dr. Attilio Rigotti
Departamento de
Gastroenterología, Facultad
de Medicina, Pontificia
Universidad Católica,
Marcoleta 367, Santiago.
Fono: 3543820.
Fax: 6397780
E-mail: arigotti@med.
puc.cl
A
ANTONIO ARTEAGA1, ATTILIO RIGOTTI1,2
Cholesteryl ester transfer protein inhibition in
the management of atherosclerotic cardiovascular
disease: second act “A rebirth of hope”
Despite the clinical use of statins to reduce serum levels of LDL cholesterol and
treat atherosclerotic cardiovascular disease, a high proportion of patients remain at
significant residual cardiovascular risk. In this context, low HDL cholesterol levels
are an additional risk factor and intervention studies suggest that a fraction of the
cardiovascular protection achieved with pharmacotherapy is explained specifically
by the increase in serum levels of HDL cholesterol. Pharmacological inhibitors of the
cholesteryl ester transfer protein (CETP) can induce a significant elevation in HDL
cholesterol and, potentially, lead to better control of residual cardiovascular risk beyond
the benefit demonstrated by statins. While the use of torcetrapib had unexpected side
effects, dalcetrapib and anacetrapib are new CETP inhibitors with a better safety
profile and are currently under study to evaluate their effects on vascular lesions and
clinical events in patients at high cardiovascular risk. If these studies show positive
findings, we will witness a new biomedical advance as significant as was the clinical
development of statins in the 1970s and 1980s.
(Rev Med Chile 2011; 139: 802-806).
Key words: Cholesterol ester transfer proteins; Cholesterol, HDL; Heart diseases.
pesar del enorme avance que ha significado
el uso clínico de las estatinas en el control
de la enfermedad cardiovascular de origen
ateroesclerótico, una elevada proporción (50-70%)
de los sujetos en riesgo sigue presentando eventos
clínicos mayores cuando son tratados con un amplio rango de estatinas de baja o alta potencia. Por
ejemplo, el uso de estatinas en pacientes diabéticos
si bien reduce significativamente la incidencia de
eventos cardiovasculares mayores, esta tasa sigue
siendo mayor que la incidencia de eventos en pacientes no diabéticos tratados con placebo1. Por
otro lado, la utilización de estatinas en dosis altas
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induce claramente una reducción adicional en la
tasa de eventos comparado con su uso en dosis
bajas1. Sin embargo, la incidencia residual de eventos en los pacientes coronarios estables que usan
estatinas en dosis altas alcanza un valor de 20% a
10 años1, indicando que los pacientes permanecen
en la categoría de alto riesgo cardiovascular de la
escala predictiva de Framingham.
A partir de esta realidad, nace el concepto
clínico-epidemiológico de riesgo cardiovascular residual, lo que conlleva a la necesidad de la
aplicación de otras estrategias terapéuticas para
lograr un mejor control de las complicaciones
ARTÍCULO ESPECIAL
Inhibición de CETP en terapia de enfermedad ateroesclerótica - A. Arteaga et al
isquémicas de la ateroesclerosis, las cuales siguen
constituyendo la principal causa de morbimortalidad a nivel mundial, con una contribución
creciente de los países en vías de desarrollo2. El
manejo de este riesgo residual implica un mejor
tratamiento de la hipercolesterolemia LDL junto
con un enfrentamiento más efectivo de los otros
factores de riesgo cardiovascular, incluyendo la
corrección de niveles séricos bajos de colesterol
HDL. El colesterol HDL bajo constituye un factor de riesgo lipídico adicional y los estudios de
intervención farmacológica sugieren que parte de
la protección cardiovascular se explicaría específicamente por la mejoría observada en los valores
de colesterol HDL3.
En este contexto, las alternativas farmacológicas actualmente disponibles (p.e., estatinas,
ezetimiba, fibratos, niacina) para elevar los niveles
de colesterol HDL no son muy efectivas ni muy
bien toleradas. La niacina es la droga disponible
en el mercado con mayor efecto sobre el metabolismo de HDL y sus nuevas formulaciones de
liberación extendida4 o asociada a laropiprant5,
un inhibidor farmacológico del mecanismo de
flushing, permiten una mejor adherencia y llegar
a las dosis recomendadas para lograr un óptimo
efecto sobre los lípidos séricos. De hecho, estas
nuevas presentaciones del ácido nicotínico están
siendo evaluadas en estudios prospectivos para
definir su valor clínico aditivo cuando se asocian
con estatinas y/o ezetimiba6,7.
Dado el potencial beneficio clínico de la
elevación de los niveles del colesterol HDL y las
limitaciones de los fármacos disponibles para este
efecto, parece atractivo el desarrollo de inhibidores
farmacológicos de la proteína de transferencia
de ésteres de colesterol (cholesteryl ester transfer
proteína, CETP), la cual media la transferencia de
colesterol esterificado desde las partículas de HDL
hacia las otras clases de lipoproteínas del plasma3,8.
Esta estrategia permite conseguir una mayor elevación del colesterol HDL y, eventualmente, un
mejor control del riesgo cardiovascular residual
post-uso de estatinas. El desarrollo de inhibidores
de CETP para uso clínico en humanos incluye
una nueva clase de fármacos como torcetrapib,
dalcetrapib y anacetrapib9.
El primer acto de la ópera centrada en el desarrollo de esta clase de fármacos terminó con un
final trágico8,10-12. El promisorio efecto antiaterogénico del torcetrapib reportado en conejos13 y
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su capacidad de duplicar los niveles de C-HDL14,
con una reducción adicional del colesterol LDL,
sufrieron un notable traspié cuando se evaluó su
impacto sobre lesiones ateromatosas y eventos
clínicos en pacientes en riesgo cardiovascular15-18.
A fines del año 2006, el estudio ILLUMINATE se
detuvo al observar una mayor mortalidad en el
grupo tratado con la combinación torcetrapib +
atorvastatina en comparación con el grupo que
recibía solamente atorvastatina18. Estudios posteriores establecieron que este fármaco inducía
hiperaldosteronismo secundario con desarrollo de
hipertensión arterial19,20, lo cual habría contrarrestado el potencial efecto protector cardiovascular
derivado de su efecto favorable sobre los lípidos
plasmáticos. Esto llevó a la suspensión total del
desarrollo clínico del torcetrapib, sembrando
serias dudas sobre la seguridad y el beneficio real
de esta nueva clase de medicamentos. A pesar de
este escepticismo, los programas de desarrollo de
dalc (...truncated)