La pedagogía social frente a las desigualdades y vulnerabilidades en la sociedad
ARTÍCULO DE REFLEXIÓN
REFLEXION REPORT
La pedagogía social
frente a las desigualdades
y vulnerabilidades en la
sociedad
zona
próxima
Social pedagogy in front of
society’s inequalities and
vulnerabilities
Intimidad
Acrílico sobre lienzo, 2016
Laura Amador
Xavier Úcar
Como citar este artículo
Úcar, X. (2018). La pedagogía social frente a las
desigualdades y vulnerabilidades en la sociedad.
Zona Próxima, 29, 52-69.
zona próxima
Revista del Instituto
de Estudios en Educación y
del Instituto de Idiomas
Universidad del Norte
nº 29 julio-diciembre, 2018
ISSN 2145-9444 (electrónica)
http://dx.doi.org/10.14482/zp.29.0005
XAVIER ÚCAR
Doctor en Pedagogía. Catedrático de Pedagogía Social
en la Universidad Autónoma de Barcelona. Presidente
de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social.
Codigo ORCID : 0000-0003-3678-8277
f e c h a d e r e c e p c i ó n : 15 de marzo de 2016
f e c h a d e a c e p t a c i ó n : 15 de mayo de 2018
Palabras claves: Pedagogía-Social;
desigualdad; vulnerabilidad; relación
socioeducativa.
ABST RACT
RESU M EN
La pedagogía social ha sido definida como
la búsqueda de soluciones pedagógicas
para problemáticas sociales. Una pedagogía
social actualizada actúa con sujetos que
habitan contextos socioculturales de alta
complejidad, sufran o no problemas derivados
de aquella. A partir de estas premisas se
plantea la pregunta ¿qué puede hacer la
pedagogía social respecto a las personas
que sufren problemáticas de desigualdad y
vulnerabilidad? La hipótesis elaborada es
que puede hacer menos de lo deseable.
El objetivo de este texto es doble: generar
argumentos que sustenten dicha hipótesis y
ayuden, al mismo tiempo, a los profesionales
de la intervención socioeducativa, a efectuar
(1) una lectura más ajustada de las realidades
en las que actúan y (2) a desarrollar acciones
más eficaces, equitativas y sostenibles. Eso
significa relacionar la pedagogía con la política
y señalar las funciones y disfunciones que se
producen entre ellas frente a las situaciones
de desigualdad y vulnerabilidad. Significa
también especificar el papel que desempeñan
las personas participantes en las relaciones
socioeducativas y las características
que deberían tener las intervenciones
socioeducativas que se producen en dichas
situaciones.
Social pedagogy has been defined as the
search for pedagogical solutions to social
problems. A current social pedagogy acts
with subjects who live in highly complex
sociocultural contexts, whether or not they
suffer from problems derived from it. From
these premises, the question arises: what
can social pedagogy do with people who
suffer from problems of inequality and
vulnerability? The hypothesis is that it can
do less than desirable. The objective of
this text is twofold: to generate arguments
that sustain this hypothesis and help, at
the same time, the professionals of the
socio-educational intervention, to carry
out (1) a more accurate reading of the
realities in which they act, and (2) to
develop more effective, equitable and
sustainable actions. This means relating
pedagogy with politics and pointing out
the functions and dysfunctions that occur
between them in situations of inequality and
vulnerability. It also means specifying the
role of participants in the socio-educational
relationships and the characteristics that
social and educational interventions that
occur in such situations should have.
Keywords: Social-pedagogy; inequality;
vulnerability; Socio-educational
relationship.
Xavier Úcar
INTRODUCCIÓN
Tanto las situaciones que generan vulnerabilidad
como las personas y colectivos que están siendo
mayoritariamente afectados por la diversidad de
problemáticas que asolan nuestras sociedades
actuales son bien conocidas por todos1. Llevamos ya demasiados años instalados en las crisis
que generan las sociedades neoliberales en las
que vivimos como para no tener algún amigo,
familiar o conocido al que, de una manera o de
otra, con mayor o menor intensidad, no les estén
afectando las consecuencias de dichas crisis. Y
aunque los políticos insistan en que nuestras
sociedades progresan, no parece que este sea
un mensaje muy creíble en lo que respecta a
los estratos más desfavorecidos de la sociedad.
Las situaciones de precariedad laboral o de paro,
los desahucios, las situaciones de soledad, abandono o pobreza están contribuyendo a engrosar
día a día las filas de los desheredados. Unas
situaciones que, por otra parte, han empezados
a agravarse y a hacerse más urgentes en estos
últimos años, por efecto de la ingente llegada
a Europa de refugiados que huyen de situaciones de guerra y de la inseguridad y pobreza
derivadas de aquellas. Personas a la búsqueda
comprensible y legítima de una calidad de vida
equivalente a la que disfrutan los privilegiados;
aquellos que han tenido la fortuna de nacer en
contextos socioculturales favorables.
Probablemente sean las familias desfavorecidas,
las personas mayores, los niños y los jóvenes, los
colectivos que están viéndose más afectados por
las situaciones de precariedad generadas por la
crisis económica europea y los recortes políticos
asociados, sobre todo en el sur de Europa. Si, por
ejemplo, nos hubieran dicho hace solamente 10
años que hoy estaríamos hablando en mi país,
España, de pobreza infantil2 (un 29% de los
niños y niñas) y de altas cotas de emigración
juvenil simplemente no lo hubiéramos creído.
Me parece que muchos compartimos el rechazo
a unas políticas sociales que no son capaces de
responder a estas problemáticas. Desde mi punto
de vista, nada justifica las políticas de austeridad
y los recortes sociales y culturales si se alimentan
con la pérdida de dignidad de las personas.
Ulrick Beck (1986/1998) hablaba, hace años, en
su libro sobre la “sociedad del riesgo”, del “efecto
ascensor” para referirse a la mejora generalizada
del nivel de vida en nuestras sociedades en la
segunda mitad del siglo pasado. Decía que la
sociedad en general había ascendido un peldaño
en su calidad de vida y eso ponía en cuestión
conceptos, claves en aquel momento como, por
ejemplo, la “lucha de clases”. Parece que desde
la llegada de la crisis a los países europeos en
el 2008 hay que hablar del efecto contrario, del
“efecto descensor”. En este caso, las problemáticas derivadas son mucho más crudas porque
las personas ni siquiera tienen ya el respaldo de
una clase social que, además de comprender
y compartir su situación de vulnerabilidad, les
Se hace difícil establecer jerarquías o rangos en
lo que se refiere a las desigualdades sociales y
a las situaciones de vulnerabilidad en las que
se encuentran las personas y las comunidades.
2 El porcentaje de niños españoles en riesgo de pobreza antes de recibir las ayudas sociales alcanzaba en España
a finales de 2016, según Save the Children, un 37.5% y
después de las ayudas alcanza un 29.6%. Ver http://goo.
gl/4TV7Gw .
1 Utilizamos el masculino como genérico entendiendo
que se refiere a todas las personas independientemente de
su sexo y sus orientaci (...truncated)