"The party is over

Economía UNAM, Jan 2009

The aim of this article is to analyze the origins and causes of the global crisis, as well as its impact on the real economy. The crisis, which began in the U.S. economy in the first half of 2007, turned into a grave financial crisis in August of that year, and is leading to a global recession in 2008. The author maintains that the current situation is a debt-deflation crisis, but with very specific characteristics. He points to the limits of the "mode of accumulation dominated by the financial sector" established in the 1980s based on securitization. Since the center of the crisis is in the United States, it threatens the role of the dollar as the system's key currency. Both the causes and the repercussions of the crisis are global. There is no "decoupling." The United States continues to be the world economy's "buyer of last resort." While some countries, like the so-called BRIC, will continue growing (albeit at a slower rate), most will go into recession. Like in all of capitalism's "great crises," if anything defines the current situation, it is uncertainty. It will take time to correct the "financial excesses" and the credit crunch. Central banks have very little maneuvering room. A prolonged period dominated by the tendency to stagnate seems to be the most probable scenario.

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"The party is over

“The party is over” la crisis global y la recesión generalizada Arturo Guillén Le vieux monde se meurt. Le nouveau monde tarde à paraître. Et dans ce clair-obscur les monstres surgissent Antonio Gramsci 1. Introducción Profesor - Investigador Titular del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa. <> Hace más de un año que la crisis inmobiliaria que comenzó a manifestarse a comienzos de 2007, provocó una crisis financiera de grandes proporciones con efectos sistémicos. A la fecha, a pesar de las enormes pérdidas registradas en los mercados financieros y del alto costo de los rescates y de las inyecciones de liquidez efectuadas por los bancos centrales, la inestabilidad financiera está lejos de haberse superado. Además, los datos apuntan al inicio de una recesión de alcance global. La crisis inmobiliaria es sólo uno de los cuatro procesos de crisis que enfrenta el mundo en la actualidad. Junto a ella se entrelazan otros procesos de crisis iguales o más importantes, como la crisis ecológica (donde destacan los problemas derivados del calentamiento del planeta), la crisis energética y la crisis alimentaria. No es el objetivo de esta ponencia abordar desde una perspectiva tan amplia esos cuatro Jinetes del Apocalipsis que cabalgan sobre el mundo. Su objetivo es más modesto. Se pretende avanzar en el análisis de los orígenes, causas y principales repercusiones de la crisis inmobiliaria. En el apartado 2 se analizan los antecedentes de esta crisis, que se ubican en el largo boom de los años noventa, pero que se refuerzan con la crisis del Nasdaq del año 2000 y con las políticas adoptadas para salir de la misma. En el apartado 3 se presenta una breve cronología de la crisis inmobiliaria. En el 4 se sugieren algunas hipótesis para su comprensión teórica. En el 5 se comentan los programas de rescate implementados por los gobiernos, así como las dificultades que enfrentan para superar la crisis. En el 6 se efectúa un acercamiento sobre el alcance de la recesión de corte global que se perfila desde los primeros meses de 2008. Finalmente, en el 7 se presentan algunas conclusiones. economíaunam vol. 6 núm. 16 2. Antecedentes Durante los años noventa del siglo pasado, la economía estadounidense vivió la expansión cíclica más larga de su historia moderna, más larga incluso que la experimentada en la década de los sesenta, al calor de la guerra de Vietnam. El ascenso de la “nueva economía” –el desarrollo de la informática, del Internet y las telecomunicaciones– asociado a la globalización y a una burbuja en los mercados financieros, llevaron a algunos a postular, como sucede en las fases duraderas de auge, el fin del ciclo económico y de las crisis (Guillén, 2007). La burbuja del mercado inmobiliario fue parte de la fiesta. Tan sólo, entre 1997 y 2006, los precios de los bienes raíces se dispararon 93%, cuando en los 23 economíaunam vol. 6 núm. 16 cien años anteriores, los precios de los bienes raíces oscilaron 10 o 20% en cada ciclo, hacia arriba o hacia abajo, dependiendo de las condiciones de la acumulación de capital (Roubini, 2007). La expansión de los noventa concluyó en una crisis financiera el año 2000, la cual desplomó las bolsas de valores de la mayoría de los países y condujo a la recesión de la economía norteamericana en el período 2001-2002. Los problemas se agravaron con el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001(11/s). Sin embargo, no obstante la severidad del desplome bursátil –sobretodo en los valores de las acciones tecnológicas– la recesión, contra lo que esperaban muchos analistas incluyéndome, fue bastante benigna. Las amenazas reales de deflación sustentadas en los altos niveles de endeudamiento alcanzados con el boom, se disiparon. Estados Unidos no siguió el camino de Japón en los noventa y en el primer trimestre de 2002 el crecimiento del PIB se recuperó, aunque a tasas menores a las del boom. La recuperación fue factible por la continuidad del boom inmobiliario. El “efecto riqueza” se mantuvo a pesar del desplome bursátil. La atracción de sustanciales flujos externos de capital permitió la continuidad en el crecimiento del consumo privado y de las importaciones, así como el mantenimiento de la tasas de inversión. La “burbuja inmobiliaria” sustituyó a la “burbuja de la nueva economía”. Como afirmó Robert Samuelson (citado por Greenspan, 2007: 230): “El boom inmobiliario salvó la economía (…) Hartos del mercado de acciones, los estadounidenses se volcaron en una orgía de bienes raíces” En sus memorias, el expresidente de la Reserva Federal (FED), Alan Greenspan (2007: 225), reconoce el papel del boom inmobiliario en la salida de la recesión 2001-2002 y su relación con la baja en las tasas de interés: “La poca profundidad de la recesión pareció ser una consecuencia de las fuerzas económicas globales que habían bajado las tasas de interés a largo plazo y habían encendido un alza pronunciada de los precios de las casas en muchas partes del mundo. En Estados Unidos las casas se habían incrementado tanto en su valor que las familias sintiendo la euforia, parecían más dispuestas a gastar” Y en otra parte vuelve sobre el punto (Ibid., 229): “El gasto de los consumidores cargó con la economía en el malestar post-11/s, y lo que sostuvo el consumo fue la vivienda”. El valor de la propiedad poseída por los habitantes de Estados Unidos se elevó de alrededor de 10 billones (trillions) de dólares en 2000 a cerca de 20 billones en 2005, testimoniando una de las burbujas más grandes de la historia. En el período 2000-2002, los precios de las casas aumentaron 7.5% al año, más del doble de la tasa registrada en los años anteriores. En 2006 alrededor de 69% de las familias eran propietarios de sus casas, contra 64% en 1994 y 44% en 1940 (Ibid: 229-230). Al final del boom inmobiliario al saturarse el mercado, es cuando entran en escena los llamados préstamos subprime, concedidos a grupos de bajos ingresos, bajo condiciones leoninas, riesgosos y sin garantías (Jorion, 2008). La burbuja inmobiliaria fue alimentada por la política monetaria laxa seguida por la FED para evitar el pánico que siguió al derrumbe de las Torres Gemelas, y por el temor de que la economía estadounidense desembocara en un proceso de deflación generalizada. Ello 24 alentó extraordinariamente el endeudamiento y el carrusel de nuevos instrumentos financieros, de bonos y obligaciones, así como de instrumentos derivados. La “financiarización” de la economía fue respaldada por la desregulación promovida desde el Estado en los años ochenta, y que implicó el abandono del Acta de la GlassSteagall, que existía desde el New Deal roosveltiano. Esa Acta establecía límites sectoriales y regionales a la actuación de los grandes bancos en los distintos mercados financieros. La desregulación se reforzó en 1999 con la expedición del Acta de Modernización de los Servicios Financieros (la Gramm-Leach-Bliley Act), la cual legalizó la creación de holdings bancarios que podrían (...truncated)


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Arturo Guillén. "The party is over, Economía UNAM, 2009, pp. 23-43, Volume 6, Issue 16,