EVALUACIÓN DE DIFICULTADES EMOCIONALES Y COMPORTAMENTALES EN POBLACIÓN INFANTO-JUVENIL: EL CUESTIONARIO DE CAPACIDADES Y DIFICULTADES (SDQ)
Sección Monográfica
Papeles del Psicólogo, 2016. Vol. 37(1), pp. 14-26
http://www.papelesdelpsicologo.es
EVALUACIÓN DE DIFICULTADES EMOCIONALES Y COMPORTAMENTALES
EN POBLACIÓN INFANTO-JUVENIL:
EL CUESTIONARIO DE CAPACIDADES Y DIFICULTADES (SDQ)
ASSESSING BEHAVIOURAL AND EMOTIONAL DIFFICULTIES IN THE CHILD-ADOLESCENT
POPULATION: THE STRENGTHS AND DIFFICULTIES QUESTIONNAIRE (SDQ)
Javier Ortuño-Sierra1, Eduardo Fonseca-Pedrero2,3,4, Félix Inchausti5 y Sylvia Sastre i Riba2
Universidad Loyola. 2Universidad de La Rioja. 3Programa de Prevención en Psicosis (P3). 4Centro de Investigación
Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM). 5Fundación Proyecto Hombre de Navarra
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El Cuestionario de Capacidades y Dificultades (SDQ) es una herramienta de screening que permite la evaluación de dificultades emocionales y comportamentales así como del comportamiento prosocial en la infancia y adolescencia, desde una perspectiva multi-informante. El objetivo de este trabajo es llevar a cabo una revisión selectiva de las características epidemiológicas así como de las principales evidencias a nivel psicométrico del SDQ.
Las propiedades psicométricas referidas a la fiabilidad de las puntuaciones son adecuadas y el modelo dimensional de cinco factores (Problemas
Emocionales, Problemas Conductuales, Problemas con los Compañeros, Hiperactividad y Prosocial) es el más ampliamente replicado. Asimismo, se
han obtenido evidencias de validez que apoyan la utilidad de este instrumento de medida para su uso en el contexto escolar y clínico. Los resultados
también indican que el género y la edad influyen en la expresión fenotípica de las dificultades emocionales y comportamentales. En conclusión, el
SDQ es un instrumento de medida breve, sencillo de administrar y útil para la valoración de este tipo de problemática en la infancia y adolescencia y
puede ser de sumo interés para su uso en población infanto-juvenil española.
Palabras clave: SDQ, Evaluación, Adolescencia, Problemas emocionales, Revisión, Propiedades psicométricas.
The Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ) is a screening tool that enables the evaluation of emotional and behavioural difficulties, and prosocial behaviour in children and adolescents from a multi-informant perspective. The main goal of this article is to carry out a selective review on the
main evidence concerning the psychometric and epidemiologic characteristics of the SDQ. The psychometric properties are adequate with regard to
the reliability of the scores and the five-factor structure is the most accepted (emotional symptoms, conduct problems, hyperactivity/inattention, peer relationship problems, and prosocial behaviour). In addition, different studies support the appropriateness of the SDQ for use as an evaluation tool in
clinical and school contexts. The results show that gender and age have an influence on the phenotypic expression of emotional and behavioural difficulties. In conclusion, the SDQ is a short, easy to use, and useful measurement tool for evaluating problems, difficulties, and capacities related to childhood and adolescence and it may be used with Spanish children and adolescents.
Key words: SDQ, Assessment, Adolescence, Emotional problems, Review, Psychometric properties.
ALUD MENTAL EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA
La Encuesta Nacional de Salud España 2006, llevada a cabo
con el Cuestionario de Capacidades y Dificultades (Strengths
and Difficulties Questionnaire, SDQ) (Goodman, 1997), indicó que entre
el 19,2 y el 26,6% de los niños y adolescentes españoles de 4 a 15 años
presentaban riesgo de sufrir problemas de salud mental (Fajardo, León,
Felipe, y Ribeiro, 2012). Estudios previos realizados en España muestran
unas tasas de prevalencia de síntomas y trastornos del comportamiento y
emocionales similares, tanto en población general (Blanco et al., 2015;
Bones, Pérez, Rodríguez-Sanz, Borrell, y Obiols, 2010; Haro et al.,
2006) como en población infanto-juvenil (Cuesta et al., 2015; Diaz de
Neira et al., 2015; Fonseca-Pedrero, Paino, Lemos-Giraldez, y Muñiz,
2012; Ortuño, Fonseca-Pedrero, Paino, y Aritio-Solana, 2014). Considerando las posibles diferencias metodológicas, estas tasas son convergentes con las encontradas en estudios epidemiológicos realizados a nivel
internacional (Olfson, Blanco, Wang, Laje, y Correll, 2014; Polanczyk,
Salum, Sugaya, Caye, y Rohde, 2015; Wichstrøm et al., 2012). Por
ejemplo, en una excelente revisión llevada a cabo por Polanczyk et al.
(2015), donde se incluyeron 41 estudios realizados en 27 países de todas las regiones del mundo, encontraron que la prevalencia de los tras-
S
Correspondencia: Javier Ortuño Sierra. Departamento de Psicología. Universidad Loyola. C/ Energía Solar, 1. 41014 Sevilla.
España. E-mail:
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tornos mentales en niños y adolescentes fue del 13,4% (Intervalo Confidencial del 95%: 11,3-15,9).
La literatura previa indica que un porcentaje considerable de niños y
adolescentes presentarán a lo largo de su vida dificultades en el ajuste
psicológico, ocasionando un claro impacto no sólo en las esferas personal, académica, familiar y social, sino también a nivel sanitario y
económico (Blanchard, Gurka, y Blackman, 2006; Domino et al.,
2009; Simpson, Bloom, Cohen, Blumberg, y Bourdon, 2005). Dicha
sintomatología se suele iniciar en aproximadamente un 50% de los casos antes de los 15 años y, habitualmente, se mantiene estable hasta la
edad adulta (Copeland, Shanahan, y Costello, 2011; Costello, Copeland, y Angold, 2011; Davies et al., 2015; Widiger, De Clercq, y De
Fruyt, 2009). Además, la presencia de sintomatología afectiva y comportamental a nivel subclínico, en estas edades, incrementa el riesgo
posterior a desarrollar un trastorno mental de tipo severo (p.ej., depresión, psicosis) así como de problemas de salud general de diversa índole (Cullins y Mian, 2015; Klein, Shankman, Lewinsohn, y Seeley,
2009; Najman et al., 2008; Welham et al., 2009).
No cabe duda que los patrones de salud y enfermedad de la infancia
y adolescencia han cambiado durante las últimas décadas, en lo que
se conoce como la “nueva morbilidad” (Cullins y Mian, 2015; Palfrey,
Tonniges, Green, y Richmond, 2005). De esta forma, mientras que las
epidemias han ido disminuyendo paulatinamente, los problemas de salud mental, como los trastornos emocionales o los conductuales, han
ido adquiriendo mayor relevancia (Drabick y Kendall, 2010; Po-
JAVIER ORTUÑO-SIERRA, EDUARDO FONSECA-PEDRERO,
FÉLIX INCHAUSTI Y SYLVIA SASTRE I RIBA
lanczyk et al., 2015), generándose una progresiva toma de conciencia
social de las necesidades en materia de salud mental infanto-juvenil
(Mulloy, Evangelista, Betkowski, y Weist, 2011). A todo ello, se podría
añadir el aumento significativo de las tasas de prevalencia de ciertos
trastornos mentales de inicio en la infancia y adolescencia claramente
vinculados con nuestro estilo de vida actual (Mulloy et al., 2015). En
este sentido, se hace necesario disponer de herramientas de cribado y
de evaluación ri (...truncated)